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Referendum Autonómico en Bolivia

Los resultados de los comicios del 2 de julio en Bolivia reflejan al MAS, partido de gobierno, con el 60% de aceptación en la elección de asambleístas, lo cual le otorga 135 de los 255 puestos en la Asamblea Constituyente que se instalará el 6 de agosto de este año con la misión de redactar una nueva Constitución Política del Estado.

Pero además los bolivianos votaron por un Referéndum Autonómico donde se buscaba un Sí o un No para la descentralización departamental.

Los resultados dejan a cuatro departamentos con un claro apoyo a las autonomías, mientras los cinco restantes prefieren continuar dependiendo de las decisiones políticas, administrativas y económicas del gobierno central.

La respuesta NO a la pregunta “¿Está usted de acuerdo, en el marco de la unidad nacional, en dar a la Asamblea Constituyente el mandato vinculante para establecer un régimen de autonomía departamental aplicable inmediatamente después de la promulgación de la nueva CPE en los departamentos donde este referéndum tenga mayoría?” ha ganado con 55% de los votos a nivel nacional.

Pero aún después de haber votado nos surge la pregunta :

¿Qué significa “autonomía”?

En palabras de Rafael Bautista, analista político, autonomía" es un constructo que viene del griego "autos" y "nomos". El primero dice de lo que se mueve por sí mismo y el segundo es el nombre griego de lo que conocemos por ley. La "autonomía" la reclama iracundamente aquel que quiere darse leyes por sí y para sí. Pero la potestad de la promulgación de leyes la tiene el Estado, o sea, el que quiere darse leyes por sí mismo quiere, en última instancia, desconocer al Estado.

Es cierto que la palabra "autonomía" apareció en las movilizaciones de naciones originarias del oriente y del occidente boliviano.

La apropiación de aquella palabra, se la hacía en nombre de una política de "restauración", que las naciones originarias proponían como la posibilidad fundamental de recuperación de alternativas a la ya evidente decadencia del patrón de vida moderno-occidental. Entonces, para que un mundo sea una alternativa, ese mundo debe poder desarrollar sus posibilidades y, para ello, se debe asegurar sus soportes materiales (una cultura no se despliega si a la vez no se despliegan su economía y su política).

Pero la "autonomía" que proponen ahora los comités cívicos (grupos de poder de Santa Cruz y Tarija, departamentos en donde se encuentran los más grandes campos hidrocarburíferos), los partidos de la derecha, las oligarquías y los medios de comunicación, no tiene nada que ver con lo anteriormente expuesto. Una misma palabra, en boca de distintos actores, tiene también distintas derivaciones, porque los intereses son distintos.

La "autonomía" que persiguen es la separación formal y real del Estado nacional (porque este ya no les pertenece) o sea, en constituirse en Estados dentro del Estado, pero a un Estado débil, como el boliviano, lo que menos puede reconstituirle es la descomposición estructural de su jurisdicción.

El Estado moderno nace con esa contradicción: se propone como "Estado-Nación" cuando se trata, en realidad, de la imposición de una nación sobre la otra.

Cuando las "autonomías" se proponen departamentales reproducen no sólo la herencia colonial  sino que atropellan toda posible restauración racional del territorio, porque las naciones originarias siguen siendo prisioneras en un espacio mal distribuido y, producto de ello, son desplazados en su propia tierra.

La "autonomía" es la nueva apariencia que oculta la afirmación de los grupos de poder a nivel departamental.

Las autonomías departamentales (que pretenden los departamentos del oriente boliviano) no son la panacea al centralismo, lo coherente entonces sería una descentralización administrativa.

Ante este panorama, es obvio imaginar lo que hubiese significado que gané el SI a nivel nacional.

El resultado de la aprobación mayoritaria del NO a la pregunta del Referendum significa que las autonomías departamentales no serían incorporadas a la nueva Constitución; o al menos la nueva Asamblea Constituyente no estaría obligada a establecer un régimen de autonomías departamentales.

La Corte Nacional Electoral (CNE) ratificó que la consulta es nacional y que, por lo tanto, el recuento de votos y el resultado oficial que emitirá será nacional y no departamental.

"… por tanto si gana el NO, no hay ese mandato imperativo y el problema que se va a presentar es qué hacer ahora con los departamentos en los que el SÍ ha ganado", asegura Lazarte, analista político.

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