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Palabras de George Sanchez: lo que Gary Webb hacía
Submitted December 15, 2004 - 5:57 pm by Luis GomezEl suicidio ocurre.
No puede comprenderse y, por tanto, no trato de entender por qué. Solamente ocurre.
Los obituarios aquí en los Estados Unidos de América están escritos igual. Palabras como retado, controversial y criticado son usadas otra vez para rebajar su trabajo.
Como si pudieran hacerle más daño a un hombre que aguantó la presión de una industria entera luego de que sus editores decidieron retitarse de la fea, fea verdad del reportero sin cobertura.
Gary era un peleador. No se comía la línea oficial. Iba más allá, pedía todo lo que tenían y disparaba dardos y ganchos en forma de preguntas. Se apoyaba en la controversia y la empujaba hacia la luz, con él detrás, ante el público y fuera del descanso oscuro de los secretos enterrados. Y criticaba. Jodido no hacerlo. No habría valido nuestro tiempo ni la tinta que corría por sus historias si no reportara como lo hacía y no tuviera algún criticismo de los poderes existentes.
Por esto, y sólo por esto, existimos...
Gary no se rindió nunca. Inclusive luego de que Knight-Ridder lo mandara a la Siberia del reino del Mercury News, Cupertino. Ni siquiera cuando dejó el diario en 1997, porque aceptó un trabajo en la oficina del vocero de la legislatura de California para servicios y se unió al Comité de Auditoría Legislativa.
Alguien señalado, ridiculizado y prácticamente en la lista negra como él hubiera dejando los periódicos, el periodismo o hasta el país. Pero Gary Webb no.
Siempre un luchador, se mantuvo en pie, continuando con su exposición de la colaboración de la CIA con conocidos contrabandistas de droga ligados a los Contras en Nicaragua, un año después de haber dejado el Mercury News, en una nota escrita como free lance para el LA Weekly. Su reportaje para la oficina del vocero de la Asamblea de California sobre el perfil racial entre los oficiales de la Patrulla Carretera de California y su investigación del derrocado gobernador californiano Gray Davis en su contrato sin concurso de méritos de 95 millones de dólares, otorgado a Oracle, todos fueron críticos y controvertidos. Apoyando la nota de Bill Conroy sobre Lok Lau e investigando cuánto había escondido el condado de Sacramento, él nunca se escondió de la verdad.
No importaba dónde estuviera; lo que Gary Webb hacía era periodismo de investigación.
Mucho antes de quitarse la vida, Gary dio su vida por nosotros, por aquellos que se preocupaban en preguntarse si había algo más que la línea oficial, si había otra historia bullendo, atrapada, bajo la superficie de una nación plácida y moralista. Él nos mostraba que aún podía hacerse.
Y no puede hallarse en los obituarios...
Son la pequeñas cosas la que voy a recorda. El consejo práctico que daba a un joven reportero en ciernes, que todavía es un joven reportero en ciernes, solamente que sin vivir ya de la pitanza de un salario de free lance, sino de la de un reportero de diario de la misma compañía que se retiró Gary cuando el calor comenzó a escocer.
¿Por qué debería ir a trabajar diario con un guen editor para conseguir mi alimento? (Advina, Gary, fui y es un colega tuyo) ¿Cómo debería aproximarme a reportar esta salvaje historia que estaba comenzando a revisar sobre las investigaciones del FBI acerca de una pandilla penitenciaría en Calfornia? (Mierda, Gary, nunca supiste cuánto nos costó a Julie y a mí finalmente publicar esta nota en Estados Unidos).
Encontré algunas notas que tomé de su charla en Mérida sobre trabajar con un tiempo de entrega; el mismo discurso que dí este año en Cochabamba con mi amado hermano Reed y mi amada hermana Clau.
Pregunta: ¿Qué pasa si el vocero no dice nada y es más un evento para la prensa?
Creo que como periodista tienes dos opciones. Puedes no escribir tu nota o puedes exponerlo como un evento de prensa, lo que algunas veces te dice mucho más acerca de la organización que hacer una mala historia o ninguna historia. Lo que puedes decir es que el vocero no dijo nada nuevo. Que dijo esto quince veces anteriormente. Que asistieron dos periodistas y no hubo público para conseguir alguna reacción.
Pregunta: ¿Cómo sabemos cuál es nuestra nota?
Su nota, a menudo, los escogerá a ustedes, cuando se sienten a escribirla. No se preocupen con anticipación sobre lo que va a decir su nota al final de su investigación, porque si lo hacen se perderán todo lo demás que no están buscando (NOTA DE GEORGE: JODER, GARY, ¡MUY BUEN PUNTO!). Tomen todo y métanlo ahí, y vean al final qué pasa, qué es más interesante, sobre qué fueron ustedes más curiosos, qué encontraron más fascinante.
La precisión y la verdad son la verdad y la precisión, no importa porqué están ustedes aquí.
Pese a lo que les hayan dicho, los periodistas son revolucionarios.
Una cosa más...
Hoy en el periódico, mi compañera de trabajo y yo estuvimos trabajando en una nota sobre un chico de 19 años que se quedó en un puesto de comida rápida hasta muy tarde y terminó apuñalando a alguien a muerte. Mi compañera halló un hecho no informado: el chico usó un uniforme de seguridad para entrar al puesto.
Luego de buscar en los registros judiciales y hablar con la gente de la compañía de seguridad, decubrí que el chico fue arrestado seis días antes de que el estado le otorgara su licencia de agente de seguridad en julio. Un gran no-no. Si la compañía hubiera sabido del arresto, lo hubiera despedido. Si hubiera sido despedido, no hubiera usado más el uniforme (bueno, tal vez es una especulación). Pero, ¿por qué la compañía no supo que el chico fue arrestado? Pregunté al presidente de la compañía. Porque la agencia estatal que guarda los registros sobre guardias no nos informó, me dijo. Porque el estado no le informó a nadie...
...Hmmm, lo que Gary haría en este caso...
Habría que saber cuál es el nombre de la agencia gubernamental que debería haberles informado...