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Palabras de Reed Lindsay: lo que Gary nos enseñó
Submitted December 15, 2004 - 6:37 pm by Luis GomezLa reputación de Gary le precedía, así que mis expectativas estaban ya muy altas cuando lo conocí en México hace casi dos años. No me decepcionó. Gary no era el tipo de persona que perdía el tiempo con tonterías. Cortaba directo al corazón del tema tal como el agudo reportero de periódico que era.
Nunca voy a olvidar nuesta primera conversación. Estábamos camino a alguna parte en un autobús y le pregunté nerviosamente si podía pedirle algún consejo sobre una nota que estaba trabajando. Tenía miedo de que él se molestara por mi pedido, pero no pudo ser más amistoso y estimulante. Le dije que quería aprender cómo ser un periodista de investigación, y me recomendó tres libros: Endless Enemies de Jonathan Kwitny, CIA Diary de Philip Agee y The Hidden History of the Korean War de I.F. Stone.
Tengo siempre libros que me recomiendan, la mayoría de ellos están en una repisa sin leer o sus nombres están archivados en mi memoria. Pero no todos los días Gary Webb me recomienda leer un libro, así que apenas salí de México compré los tres y los devoré. Por este solo consejo le estoy muy agradecido, ya que estos tres libros tuvieron un tremendo impacto en cómo entiendo tanto el periodismo de investigación como las maneras concretas en que mi gobierno mina frecuentemente los mismos principios de democracia y libertad que supuestamente sostiene. Pero había mucho más por venir, en charlas y seminarios, mientras llenaba mi libreta con las mágicas palabras de Gary y escuchaba con arrobada atención sus historias de descubrir la corrupción y mala conducta en Kentucky y Cleveland. Gary siempre estaba dispuesto a impartir su magia sobre novatos ignorantes como yo y, con ese mismo espíritu, tal vez la mejor manera de decirle adiós es pasar la magia a otros aspirantes a reportero. Aquí hay parte de lo que aprendí de Gary sobre periodismo de investigación:
Me doy cuenta de que nunca hablé con Gary sobre nada más que temas relativos al periodismo de investigación. Pero no necesito saber nada de su vida personal para saber qué clase de persona era un hombre con una pasión, con valor y con una ética sólida como una roca.
A diferencia de muchos de sus colegas, el periodismo no era una carrera para él, ni sólo un trabajo, e investigó cuando dejó la sala de redacción para continuar su búsqueda de la verdad en la legislatura estatal de California. Para Gary, el periodismo era un medio para exponer la corrupción, los abusos y la injusticia, o para mantener vigilados a los ricos y poderosos, para decir la verdad. Y esto es un compromiso irrenunciable con la verdad que siempre recordaré en él, y que continuará inspirándome mientras hago lo mejor que puedo por seguir su ejemplo.
La presencia de Gary será queridamente extrañada, pero el legado de su obra y su enseñanza están todavía muy vivos.