La interferencia rusa en las elecciones americanas tiene más sentido cuando sigues el dinero

El ciberataque a los Demócratas coincidió con la campaña de los bancos controlados por Putin para revocar las sanciones de Obama

-4 de enero de 2017 a las 8:36 pm

 

Los agentes de la agencia de inteligencia rusa, a mediados de 2015 ya habían tomado las medidas iniciales para penetrar en las redes informáticas del Comité Nacional Demócrata (CND) y del director de campaña de la candidata presidencial Hillary Clinton, John Podesta.

Para el verano de 2016, esos agentes rusos habían hecho públicos a través de una red de medios, incluyendo el ahora deshonrado sitio WikiLeaks, una serie de correos electrónicos hackeados destinados a dañar la campaña de Clinton – y a reforzar los chances de que Donald Trump tomara la presidencia. El hecho de que Rusia estuviera detrás del ciberataque es un punto de acuerdo entre la comunidad de inteligencia estadounidense, la Casa Blancay miembros del Congresocon accesso a la información.

El presidente Donald Trump y sus simpatizantes, sin embargo, siguen sosteniendo que no existe evidencia concluyente de que Rusia haya lanzado el ciberataque contra los EEUU – pero también es cierto que tienen intereses egoístas para hacerlo, dado que la elección de Trump sería deslegitimada en gran medida si abrazaran la realidad de que el ciberataque ruso jugó un papel en su victoria.

Su falsa narrativa, sin embargo, nos lleva por un camino que es una pérdida de tiempo, políticamente hablando – y dadas las pasadas agresiones militares del presidente ruso Vladimir Putin, también podría representar un peligro para la seguridad mundial. Por ese motivo, Trump y sus simpatizantes se engañan a sí mismos si creen que pueden confiar en Putin como un “amigo,” o que tiene intenciones de hacer cualquier cosa que no sea subvertir los intereses de los EEUU para servir a su propia agenda.

Los objetivos de Putin no están vinculados con la batalla ideológica que caracterizó la época de la Guerra Fría del siglo pasado – capitalismo versus comunismo. Esa batalla terminó y el capitalismo prevaleció – lo cual nos condujo a nuestra presente situación internacional. Rusia es ahora un Estado corrupto, casado con el capitalismo depredador y dirigido por un autócrata, Putin, se enmascara como un líder electo, y nosotros acabamos de elegir a un presidente que no parece ver a través de esa pantomima, o puede que incluso sea parte de ella.

Putin, un ex agente de inteligencia ruso de la Guerra Fría, es un cleptócrata despiadado y astuto – literalmente, un líder que utiliza el poder estatal para saquear y robar los recursos de una nación. Dirige Rusia con puño de hierro, silenciando las críticas con impunidad. Por lo tanto, si él ordenó un ciberataque contra el gobierno de los EEUU, como afirman funcionarios de la Casa Blanca, entonces probablemente haya sido en pos de promover su poder y riqueza.

A tales fines, el lobby estadounidense y los registros de agentes extranjeros que involucran a los dos bancos más grandes de Rusia – ambos prestadores estatales que a la larga son controlados por Putin – parecen arrojar algo de luz sobre los objetivos más grandes de Putin. Una filial del banco más grande de Rusia, el Sberbank, así como una filial del segundo prestamista más grande del país, el VTB Group, contrataron lobistas estadounidenses – Sberbank en la primavera de 2016 y VTB en la primavera de 2015, según muestra el registro federal [aquí y aquí].

El objetivo del lobby del prestamista ruso VTB, como puede verse en documentos federales, es convencer al Congreso de los EEUU y al Poder Ejecutivo de reconsiderar “la imposición de sanciones estadounidenses contra los bancos rusos.” Un formulario federal de divulgación presentado por la empresa de lobby para la filial de Sberbank afirma asimismo que su objetivo es ayudar al banco a encontrar formas de lograr “el alivio de las sanciones.”

Siguiendo la línea de tiempo

Las fuerzas rusas se apoderaron de Crimea en el sur de Ucrania en marzo de 2014, una medida que, junto con otras agresiones rusas en Ucrania, condujeron al Presidente Barack Obama a imponer sanciones, a través de órdenes ejecutivas, contra varios bancos rusos y otros sectores económicos.

Las sanciones estadounidenses dirigidas al Sberbank y al VTB – que controlan el grueso de los activos bancarios de Rusia– están diseñadas para hacer muy difícil que estos prestamistas recauden dinero en mercados internacionales, lo que inhibe su capacidad de alimentar la economía rusa y los intereses expansionistas de Putin. Una economía rusa inestable es también, en definitiva, una amenaza al interés primordial de Putin – su control del poder.

Trump anunció su candidatura a la presidencia de los EEUU en junio de 2015, sólo dos meses después de que la filial del VTB controlada por Putin iniciara su puja para revertir las sanciones de Obama.

Para septiembre del 2015, el FBI había descubierto que la red informática del Comité Nacional Democrático (CND) estaba siendo atacada por hackers del gobierno ruso. Alrededor de un año más tarde, en julio de 2016 – y sólo unos días antes de la Convención Nacional Demócrata – WikiLeakscomenzó a publicar correos electrónicos hackeados de los servidores del CND.

La filial del Sberbank contrató una firma de lobby estadounidense en marzo de 2016, de acuerdo con los registros federales. Unos siete meses después, en octubre de 2016 – aproximadamente un mes antes de la votación presidencial – los correos electrónicos hackeados de Podesta, el presidente de la campaña de Clinton, comenzaron a aparecer en WikiLeaks.

Los correos electrónicos hackeados del CND y de Podesta publicados por WikiLeaks– con la ayuda de dos sitios web menores, presuntamente leales a Putin – fueron captados por los medios de comunicación alrededor del mundo y desencadenaron un ritmo constante de noticias negativas sobre Clinton y su campaña presidencial.

Al parecer, basándonos en la pista del registro público, los activos de inteligencia de Putin estaban intentando penetrar las redes informáticas del CND y Podesta, al mismo tiempo que los prestamistas controlados por Putin estaban bajo contrato y en comunicaciones con lobistas estadounidenses contratados para convencer al Congreso y a la Casa Blanca de revertir las sanciones contra los bancos. Aquellas sanciones posiblemente estén estrangulando la liquidez de Rusia – y en consecuencia el acceso de Putin al dinero que precisa para alimentar su codicia y sus ambiciones expansionistas.

El VTB, por ejemplo, ha estado en primer plano por su papel en la facilitación de transacciones financieras sospechosas vinculadas a Putin y sus colaboradores cercanos. Este agosto pasado, el Financial Times publicó lo siguiente:

En abril [2016], el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación reportó que los documentos filtrados conocidos como Panama Papers señalaban a Sergei Roldugin, un chelista y viejo amigo del Sr. Putin, como presidente de una red offshore valuada en $ 2.000 millones, que en gran parte pasó por el VTB. El Sr. Putin reconoció que los informes eran ciertos pero dijo que el Sr. Roldugin utilizaba el dinero para comprar instrumentos musicales antiguos y enviarlos a Rusia.

… los críticos del VTB afirman que las revelaciones de Panama Papers encajan en un patrón de escándalos corporativos que data de años…”

Sberbank también ha sido acusado de ayudar a financiar las aventuras encubiertas de Putin. En 2014, el gobierno ucraniano alegó que el banco estatal se hallaba entre un grupo de prestamistas rusos que estaba ayudando a financiar a los separatistas prorrusos en Ucrania. Sin embargo, el banco niega los cargos.

Juego interno

En lo que podría parecer un giro extraño (pero que en realidad tiene mucho sentido), los cabilderos estadounidenses contratados por los dos bancos más grandes de Rusia resultaron tener profundos vínculos con el Partido Demócrata y la desafortunada campaña presidencial de Hillary Clinton.

Sberbank, a través de su filial estadounidense, contrató a Podesta Group Inc., una firma de lobby cofundada por el presidente de campaña de Clinton, John Podesta, y su hermano, Tony. John Podesta ya no cumple un papel activo en la empresa, pero obviamente todavía tiene lazos con su hermano, que es el director del Podesta Group y está muy conectado a los círculos de poder demócratas.

La filial del banco ruso VTB Group contrató como su lobista a Emanuel “Mike” Manatos, quien fue un hacedor de lluvia – una máquina de contar billetes – para la candidatura presidencial de Clinton, ayudando a recaudar $ 40.000 para su campaña, según lo reportado en el Daily Beast. Como un importante recaudador de fondos, Manatos habría tenido contacto con una serie de personas clave para la campaña de Clinton, y su tráfico de correo electrónico, así como el de aquellos que contactó, habrían sido vulnerables al ataque de una ciberincursión rusa, según fuentes familiarizadas con los esfuerzos de financiación demócratas que informan a Narco News.

Si los operativos rusos tuvieran acceso a las redes informáticas de esas dos empresas de cabildeo, sería como abrir una puerta trasera al funcionamiento interno del Partido Demócrata. La infiltración de equipamiento de vigilancia en las oficinas de estas firmas agregaría una capa más de granularidad a la misión de espionaje, haciéndolo aun más sencillo el obtener acceso a información confidencial, computadoras y servidores de correo electrónico para futuros ataques cibernéticos.

Un informe emitido conjuntamente el pasado diciembre por el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional le confiere credibilidad a la preocupación de que organizaciones políticas y compañías privadas, como las firmas de lobby, pudieran ser objetivo de operaciones de espionaje rusas.

Del informe:

Este documento proporciona detalles técnicos acerca de las herramientas e infraestructura utilizadas por los servicios de inteligencia civiles y militares rusos (RIS) para comprometer y explotar redes y terminales asociados con las elecciones estadounidenses, así como una serie de entidades del gobierno de EEUU, políticas y del sector privado. El gobierno estadounidense se está refiriendo a esta actividad cibernética maliciosa de los RIS como GRIZZLY STEPPE.

… Esta actividad de los RIS es parte de una campaña en curso de operaciones cibernéticas dirigidas al gobierno de los EEUU y a sus ciudadanos. Estas operaciones cibernéticas han incluido… campañas dirigidas a organizaciones gubernamentales, entidades de infraestructura crítica, centros de estudio, universidades, organizaciones políticas y corporaciones que conducen al robo de información.

A pesar de que el ciberataque ruso dirigido contra el CND y Podesta probablemente se haya llevado a cabo desde múltiples frentes y plataformas, sería difícil para una agencia de inteligencia competente omitir la oportunidad presentada por la relación entre los bancos rusos y las firmas de lobby estadounidenses. Y, de hacerse bien, según un ex oficial de inteligencia que habló con Narco News, un operativo de espionaje tan extenso – y sus muchos tentáculos – probablemente no habría sido detectado del todo, si acaso, hasta ser demasiado tarde.

“Cuando haces bien el trabajo de inteligencia, es difícil por definición alcanzar la verdad última,” comentó el ex oficial de inteligencia. “Si la inteligencia rusa está detrás de esto, [como lo indicala evidencia hasta la fecha], probablemente todavía hayan algunas puertas cerradas detrás de las cuales nosotros [los investigadores estadounidenses] no podemos ver.”

Las sanciones entran en juego

Por supuesto que el hecho de que dos grandes bancos controlados por Putin estuvieran trabajando con firmas de lobby que tenían vínculos cercanos con Hillary Clinton al mismo tiempo que agencias de inteligencia rusa supervisadas por Putin estaban intentando hackear las computadoras del CND y de líderes clave del Partido Demócrata para descarrilar la campaña de Clinton podría ser simplemente una coincidencia. Pero esa idea parece tan improbable como las afirmaciones de que los ciberataques fueron el trabajo arbitrario de “un sujeto de 400 libras sentado en la cama,”como ha sugerido Trump anteriormente. Lo que está claro es que los ciberataques dañaron la candidatura de Clinton a la presidencia y los prospectos de Obama para preservar su legado, a la vez que reforzaron las posibilidades de Trump de asegurarse la presidencia.

Trump, por su parte, ha expresado previamente que considerará reconocer la toma de Crimea por Putin, de ser elegido presidente. De hecho, Rex Tillerson, la persona designada como secretario de estado de Trump, y ex director general de ExxonMobil, se opone a las sanciones contra Rusia. La antigua compañía de Tillerson, que gozaría de contratos extendidos  de exploración petrolera en Rusia en ausencia de las sanciones de EEUU, también ayudó recientemente a rechazar proyectos de ley que habrían dificultado aun más que Trump levante las sanciones contra Rusia tras convertirse en presidente.

Algunos sostienen que la inclinación pro-rusa de Trump es evidencia de un acuerdo quid pro quo que tiene con Vladimir Putin. John Podesta ha llegado a afirmar que algunos miembros del personal de Trump pueden haber actuado en colusión con los rusos.

Bill Browder conoce bien el mundo de Putin y el mundo de los negocios y la clase bancaria de Rusia. Desde mediados de los 90 hasta el 2005, operó Hermitage Capital Management, que supervisaba el mayor fondo de inversión extranjera en Rusia del momento. Sin embargo, tuvo una pelea con el Kremlin y fue expulsado de Rusia en 2005, después de ser declarado una amenaza a la seguridad nacional y los activos de su compañía fueron confiscados como parte de lo que, Browder alega, fue un elaborado esquema de fraude fiscal perpetrado por las autoridades rusas.

“Trump es un negociante, y no puedo imaginarlo haciendo esto [promoviendo políticas favorables para Rusia] a menos que él también gane algo,” dijo Browder en una entrevista previa con Narco News. “No lo concibe como alta traición. Lo concibe como un trato. ¿Cuál es el trato? No lo sabemos.”

Browder recientemente le comentó a Narco News que aún es demasiado pronto para decir “qué es lo que va a negociar Trump con Putin.”


“Todo lo que sabemos en esta etapa es que está poniendo a una persona afín como Secretario de Estado [Tillerson], así que cualquiera sea el acuerdo que haga, no será saboteado por su administración,” alegó Browder.

Por supuesto que si no crees que Trump sea cómplice en algún acuerdo con Putin, y eso no es una certeza a este punto, sería igual de preocupante la ignorancia de su parte de la agenda más amplia de Putin. Ese tipo de enfoque imprudente para tratar con Rusia podría hacer de Trump un blanco fácil para Putin – a expensas del pueblo estadounidense.

Independientemente de los motivos de Trump, su propaganda prorrusa a la fecha es un tanto desconcertante considerando las apuestas en juego. Si las sanciones por las gestas de Putin en Ucrania son levantadas, y los bancos rusos, y consecuentemente Putin, se encuentran una vez más con fluidez económica, el potencial de futuros conflictos mundiales se disparará – dado el ya probado gusto de Putin de invadir o subvertir la democracia en otros países.

Por el momento, parece que las sanciones de Obama están teniendo el efecto deseado de apretar las riendas financieras de Putin e inhibir su militarismo en cierto grado. Los esfuerzos de lobby de los bancos rusos evidencian ese dolor. En consecuencia, si buscamos un objetivo, al menos en parte, de las recientes agresiones cibernéticas de Rusia en las elecciones estadounidenses, el terminar con las sanciones de Obama encaja perfectamente.

Ese objetivo, desafortunadamente para los EEUU, podría lograrse si Trump decide terminar las sanciones al asumir el cargo tras su victoria electoral asistida por Putin.

La prueba de las verdaderas alianzas de Trump en ese frente vendrá muy pronto, y para que todos lo vean.

Sigan atentos a las novedades…

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