Amigos,
Otro artículo de relevancia revolucionaria, escrito por Jutta Schmitt, para el proceso emancipador después del 15 de agosto de 2004.
Saludis,
Franz.
La Estrategia de la Mentira Maestra: Intervencionismo Estadounidense en Venezuela y el Mundo
Por: Jutta Schmitt
Diagnóstico de la situación actual
A pocos años de haber comenzado el tan anhelado y esperado siglo XXI, lleno de sueños de un mundo mejor basado en la justicia social, el respeto a la naturaleza, el pleno despliege de las facultades creativas humanas, ancladas siempre en la sensatez, la responsabilidad y la solidaridad, lamentable y previsiblemente nos encontramos frente a una situación muy parecida a la de hace un siglo atrás, cuando el mundo presenció el primer colapso del sistema internacional, conocido como Primera Guerra Mundial.
En aquel entonces y después del gran cataclismo, que le costó la vida a casi 15 millones de personas, se apuró en nacer, en la Conferencia de Paz de Paris en mayo del 1919, la ciencia oficial de las relaciones internacionales, en reacción y como respuesta a la ya existente teoría clásica del imperialismo, materializada en obras científicas como El Capital Financiero de Rudolf Hilferding, La Acumulación del Capital de Rosa Luxemburgo, y la famosa obra de Lenin, El Imperialismo, Fase Superior del Capitalismo; obras las cuales analizaron y comprendieron, por primera vez, las relaciones internacionales como un sistema, el cual era expresión lógica del carácter antagónico del modo de producción capitalista a escala mundial. De tal forma, las guerras entre estados nacionales eran comprendidos como nada más ni nada menos que apariencias de este carácter antagónico, siendo, por ende, inexorables mientras que persistiera el modo de producción capitalista.
Entre otras instituciones oficiales encargadas de estudiar y explicar las relaciones internacionales y con ellas las guerras, se formó, en 1921 en los EE.UU., el Council on Foreign Relations con la misión de producir y disseminar ideas para que tanto personas individuales como miembros de las grandes empresas y también políticos, periodistas, estudiantes y ciudadanos estadounidenses y de otros países, puedan mejor comprender el mundo y las opciones de política exterior que están al alcance de los EE.UU. y de otros gobiernos. (1)
Tal producción de ideas, realizada por muchos institutos en el marco de la nueva ciencia de las relaciones internacionales del siglo XX, y sobre todo en su función de plena afirmación del orden económico real-existente, se encargó en un primer instante de refutar y desacreditar la teoría clásica del imperialismo por no poder permitir, que se revelara y difundiera ampliamente el conocimiento sobre una realidad fatal, como lo es la inevitabilidad de las crisis económicas, los conflictos bélicos y por ende los cataclismos sociales a nivel internacional, mientras que persista un modelo económico basado en la producción de ganancias por un lado y en la rivalidad y competencia de vida a muerte por otro lado. Así se llegó a formular y cimentar una de las grandes mentiras del Siglo XX, que consistía en señalar, que el colapso del sistema internacional expresado en la Primera Guerra Mundial, nada tenía que ver con la dinámica del capitalismo, y que no era sino un lamentable y doloroso accidente de la historia.
El segundo, según esta visión doloroso accidente de la historia, no se hizo esperar por mucho tiempo, en forma del próximo colapso del sistema internacional, expresado en lo económico en la Gran Depresión y en lo político-militar en la Segunda Guerra Mundial. Tampoco se hicieron esperar los más que 200 accidentes menores que la siguieron en todo el mundo entre 1945 y 2000, estando entre los cuatro países que más guerras han conducido en este período los EE.UU., Gran Bretaña y Francia. (2)
Aún y cuando esta misma realidad diaria, bélica global del pasado siglo XX ha sido expresión constante, evidente y abierta de los antagonismos de un modo de producción perverso, donde el interés económico, financiero, energético y geoestratégico ha caminado y sigue caminando - sobre millones de cadáveres, éste se nos ha presentado, a manera de mentira maestra y con todos los medios a su alcance, como el mundo libre y democratico, el mejor de los mundos, el único modelo viable, o hasta como la única alternativa posible, después de haber sido acosado, arrollado y aplastado cualquier intento de alternativa que se haya atrevido a formar y expresar, no importa cuando y dónde.
Hoy y volviendo a los comienzos de este siglo XXI, somos testigos de otro colapso más del sistema internacional, expresado en la pulverización de sus instituciones y en la creciente totalitarización y militarización del globo terráqueo entero o globofascismo, bajo el disfráz de la guerra contra el terrorismo y liderizado o más bien impuesto por el gobierno de los EE.UU. en lo que bien puede ser la final agudización de la competencia entre las restantes fracciones del capital mundial altamente concentrado, que se abre el camino a través de las guerras preventivas para cortarle el paso al competidor.
Así es como vemos a la Norteamérica Corporativa y su representación política en la Casa Blanca tratar de cimentar y perpetuar su hegemonía global a toda costa y en todos los ámbitos, en función de propagar su bien elaborado y recien proclamado Proyecto para un Nuevo Siglo Americano" (3), las amenazas y los nefastos efectos de lo cual ya hemos estado percibiendo y padeciendo, no importa en cuán remoto y escondido rincón de la tierra nos encontráramos.
Si en el siglo XX los dos grandes colapsos del sistema internacional y las centenares de guerras alrededor del globo que eran y siguen siendo expresión lógica de un modo de producción antagónico y destructivo - se nos han tratado de vender como accidentes los primeros, y los otros como secuelas del fantasma del comunismo que recorría el mundo, es decir de la pugna por la hegemonia mundial entre los campos capitalista y socialista, ahora se nos quiere vender la idea, que el tercer colapso del sistema internacional se debe a que el modelo triunfador - este mundo libre, bonito, democrático, único y sobre todo pacífico - , ha sido puesto en jaque definitivo por el fantasma del terrorismo, en forma de las fuerzas del pasado y del atraso, quienes, por medio de 19 siniestros hombres con navajas tapiceras, han engendrado el gran choque de civilizaciones.
Quienes se niegan a caer víctima a la estratégia de la gran mentira en su nueva versión, quienes se resisten a aceptar este nuevo status quo de las cosas, quienes se oponen al orden mundial existente y al rumbo que nos está llevando al abismo, como lo es el caso de la Venezuela Bolivariana, obtienen la más agresiva respuesta por parte del super-poder hegemónico, que no parece tolerar ni la más mínima desviación de la vía prescrita por sus centros económicos y financieros, ni mucho menos el más mínimo ejemplo que logre comprobar, de que existan verdaderas alternativas a la barbárie existente.
La mentira maestra del siglo XXI o el evento catalizador
En su afán por repotenziar y perpetuar en el tiempo su hegemonia mundial, el gobierno de los EE.UU. presidido por George W. Bush, apenas comenzado el nuevo siglo (- norteamericano, para ellos), optó por la vía Pearl Harbour para poder implementar su ambicioso Proyecto, es decir por la estrategia de la mentira maestra - sostenida, propagada, y defendida por la implementación de una explícita guerra de desinformación a través de todos los medios a su alcance, que van desde sus múltiples institutos de investigación y formulación de políticas, directamente afiliados las grandes corporaciones a través de sus fundaciones, hasta los medios de comunicación de masa televisivos, de radio, electrónicos y escritos.
La táctica empleada corresponde a producir y encubrir los eventos requeridos o eventos catalizadores para poder justificar las posteriores acciones y medidas que llevan a la realización del objetivo trazado, en este caso el fortalecimiento de la posición hegemónica estadounidense en el mundo mediante el 11 de Septiembre del 2001. (Quien lo duda, que consulte el documento de Thomas Donnelly, director de comunicaciones e iniciativas estratégicas de la Lockheed Martin Corporation, titulado Reconstruyendo las Defensas de América: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo, publicado exactamente un año antes del 11-S. (3)). Luego se presenta el objetivo como causa común, aún cuando solo represente la causa de los intereses muy particulares de una mínima minoría (planetaria), en este caso el complejo energético-militar-postindustrial estadounidense y la Norteamérica Corporativa.
¿Un nuevo siglo latino-americano?
Pareciera, que bajo una presidencia estadounidense de John Kerry, podría llegar a proclamarse, desde los EE.UU., un siglo latinoamericano en función de los interéses de los EE.UU. por supuesto, lo que lejos de ser una razon para celebrar, sería sin duda nefasto para el continente latinoamericano, tomando en cuenta los objetivos estratégicos trazados por aquellos, que de todos modos dirigen la política detrás del escenario público, no importa el color del partido o la cara del presidente, es decir, la Norteamérica Corporativa. Su objetivo principal es ganar control estratégico definitivo sobre los recursos latinoamericanos mediante un arsenal de opciones que van desde el Area de Libre Comercio de las Américas hasta una eventual ocupación militar directa, esta última una combinación entre resguardar instalaciones energéticas, hidroeléctricas, plantas de producción etc. y la simultánea represión violenta de los movimientos sociales en los países latinoamericanos.
Al respecto y dentro del marco de la estrategia de la gran mentira, el ya mencionado Council on Foreign Relations o Consejo de Relaciones Exteriores, agrupando mediante su programa corporativo a más que 200 representantes de las grandes corporaciones estadounidenses y de otros países, ha estado elaborando unos documentos reveladores. Abarcando a casí todos los sectores de la industria privada, inclusive los grandes medios de comunicación de masas, que participan en y apoyan a las actividades del Consejo, éste, en su intento de promover la paz y la democracia en el mundo y prevenir los estados fracasados, nos presenta en su página web con clasificación de lectura obligatoria (must read), una alerta del comandante del Comando Sur, general James T. Hill con fecha del mes de Octubre de 2003, sobre las consecuencias nefastas de una posible Colombia fracasada y la necesidad imperante, de que los EE.UU. permanezcan involucrados en esta nación; mientras que el otro documento con fecha del mes de Julio de 2003, alerta de Grupos terroristas y del crimen organizado en el área de la Triple Frontera de América del Sur, diciendo, que hay evidencia sustancial de que el área de la triple frontera (donde Argentina, Brasil y Paraguay se tocan), opera como un enclave para terroristas, siendo la extensa población Árabe de esta región propensa al establecimiento de células de terroristas dormidos (terrorist sleeper cells), que podrían activarse en determinado tiempo sobre el territorio de Sudamérica. (4)
Teniendo en cuenta los intereses geoestratégicos, - energéticos en el primer caso y referente a las grandes reservas planetarias de agua dulce en el segundo caso -, ya se perfila una impresión bastante clara de cómo opera la estratégia de la gran mentira propagada por instituciones claves de formulación de política exterior estadounidense, como lo es el Council on Foreign Relations, respecto al envolvimiento de la América Latina.
Venezuela y la Des-Bolivarianización de América Latina
En cuanto a los intereses de los EE.UU. en América Latina hoy se refiere, el objetivo de ganar control estratégico definitivo sobre sus recursos no puede pasar por alto la Des-Bolivarianización de la América Latina, es decir, desactivando lo más pronto y efectivo posible la Revolución Bolivariana en Venezuela y su figura central, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías. La estrategia es seguir tratando de aislar a Venezuela de sus vecinos latinoamericanos y dividirla internamente, propulsando la confrontación entre Venezolanos. La gran mentira operante aquí es, que el gobierno Bolivariano de Hugo Chávez es un gobierno no- democrático, despótico-caprichoso, abiertamente hóstil hacia EE.UU.
La táctica empleada es la guerra de baja intensidad, que tiene los medios de comunicación como punta de lanza y que comprende la desinformación constante, estrechamente vinculada a la estrategia de la mentira maestra. Así es como se siguen difundiendo a los cuatro vientos noticias difamatorias contra el gobierno Venezolano para crear una mátriz de opinión mundial desfavorable para este; igualmente se sigue apoyando las fuerzas opositoras en el ámbito que sea (financiamiento por el NED, asesoramiento, entrenamiento y logística por la CIA), para tenderle cuantas trampas posibles al gobierno de Hugo Chávez, bien sea mediante la provocación abierta, bien sea mediante mecanismos de presión de perfil mas bajo (OEA o el Centro Carter), para que el gobierno demuestre en algún momento critico una reacción fuerte, acorde a la cara autoritaria y anti-democrática que se le ha venido pintando por los medios privados nacionales e internacionales, y que justifique una intervención decisiva. El objetivo es minar, por medio del bombardeo mediático constante con la mentira y la difamación, la estabilidad del gobierno y destruir el apoyo de la base popular que tiene el presidente.
A nivel de asesoramiento directo y en cuanto a política exterior y asuntos de intereses geoestratégicos de los EE.UU. se refiere, otros institutos de gran influencia como el American Enterprise Institute (AEI) y la Heritage Foundation, han estado cimentando, a través de publicaciones de sus expertos, la gran mentira respecto al proceso de transformación que está viviendo Venezuela bajo el gobierno de Hugo Chávez, y que está siendo presentado como un peligro no sólo para la democracia Venezolana sino de la América Latina entera.
Marc Falcoff, del American Enterprise Institute, en un artículo titulado ¿Colapso de América Latina? con fecha de publicación de julio del año en curso, y donde efectúa un análisis de la situación actual en Bolívia y en Venezuela (6), hace un diagnóstico de la situación política y económica reinante en el hemisferio sur, constatando que las democracias electorales han dejado un amargo sabor en las bocas de muchos latinoamericanos por cuanto no han contribuido a resolver los problemas económicos que padecen sus países. Según este autor, un 55% de la población latinoamericana está supuestamente inclinada a apoyar una dictadura, si ésta lográse sacarla de la miseria económica. Con estas observaciones iniciales se está preparando el terreno para sugerirle al lector, que esto es exáctamente lo que está occuriendo actualmente en Venezuela.
Aún cuando el autor nombra las mismas razones por las cuales han fracasado las democracias formales-electorales en América Latina, procede de inmediato a desacreditar cualquier alternativa que no sea la continuidad de la fórmula nefasta del libre mercado, haciendo alusión, por supuesto, al presidente Chávez y su propuesta de la Alternativa Bolivariana para América Latina. En propias palabras del autor:
... Existe una reacción fuerte en contra de reformas económicas basadas en el mercado, o neo-liberalismo como sus críticos prefieren llamarlas. Junto a una nostalgia por hombres fuertes decorados con hombreras y espadas desenvainadas, también ha empezado a aparecer el sueño de un estado nacionalista corporativo uno que posea y controle gran parte de las alturas de comando de la economía. En consecuencia, se ha expresado un gran resentimiento contra Estados Unidos, el libre comercio y las inversiones extranjeras siendo estos tres considerados como una y la misma cosa. En efecto, el actual proyecto de Washington para un área de libre comercio hemisférico es considerado en muchas partes no como una oportunidad para crear nuevos mercados y nuevas oportunidades de trabajo, sino como una conspiración oscura para seducir y explotar a los innocentes Latinos. Últimamente y particularmente en Argentina se ha conversado mucho sobre la creación de bloques regionales o sub-regionales como solución a los problemas económicos y sociales de América Latina como si astutas estrategias diplomáticas o nuevos alineamientos politicos podrían, de modo alguno, permitirles a países enteros pasar, con salto de potro, los crudos hechos de la pobreza, el analfabetismo, la corrupción y la pésima administración.
Entrando al caso Venezolano y después de una síntesis comprimida de los factores, que llevaron a Hugo Chávez a la presidencia de la República, esto es del modelo Venezolano rentista puntofijista y su colapso o pérdida de estabilidad, como lo llama el autor, Falcoff introduce al presidente Venezolano de la manera siguiente:
El actual beneficiario de estas condiciones (reseñadas) es el último forastero, Hugo Chávez: un destituido ex-coronel del ejército quien primero les llamó la atención a sus compatriotas cuando fracasó en tumbar al presidente Carlos Andres Pérez en 1992. Liberado de la prisión por el insensato sucesor de Pérez, Rafael Caldera, Chávez entró en la vida política como civil. Ganó la presidencia en lo que podrían resultar haber sido, por los próximos años, las últimas elecciones realmente libres en su país.
En otro intento de sintetizar la figura del presidente Chávez, Falcoff escribe:
En muchas maneras Hugo Chávez debería provocar tanto desprecio como alarma. Es una copia triste del jóven Juan Peron, del Fidel Castro temprano, de Nasser, Qaddafi, y todo el espectro de figuras populistas y nacionalistas que han desfigurado el paisaje de las políticas del Tercer Mundo desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Como ellos, este Venezolano hombre fuerte padece la ilusión de que es una gran figura revolucionaria, aún cuando después de cinco años en el poder es imposible señalar cualquier logro revolucionario.
El único logro del presidente Chávez, según Falcoff,
ha sido retórico. Cada Domingo, el presidente utiliza las ondas radioeléctricas para desplegar un lenguaje de taberna en contra de sus oponentes y para disertar grandemente sobre el futuro luminoso que le espera a su país. También y cada vez más frequente, denuncia a los EE.UU, aún cuando Venezuela continua suministrándole gasolina a Norteamérica. (Difícilmente podría no hacerlo, por cuanto que PDVSA, la companía estadal, posee no menos que diez mil estaciones de gas aquí.)
Pero no todos los ataques de este autor son ad hominem. En otra apreciación, Falcoff abre un frente ya mucho más problemático, acorde a la estrategia de la gran mentira, encajando perfectamente en los planes geoestratégicos estadounidenses dentro del panorama latinoamericano:
Chávez
percibe a Venezuela como un escenario demasiado pequeño para el rol que cree habérsele designado la historia. Casí desde un principio, ha comenzado meterse en los asuntos políticos de otros países. Es un secreto abierto, que ha financiado a movimientos radicales indígenas en las naciones Andinas, que están en contra del status quo, y que ha brindado un puerto seguro a las guerrillas Colombianas en regiones de la escasamente patrullada frontera Venezolana. Mantiene a Castro en Cuba aflote con cargamentos de petróleo, los cuales son pagados por el dictador de la isla con el desplazamiento de médicos, entrenadores de deporte y oficiales de inteligencia. Para ampliar su plataforma internacional, Chávez viaja sin descanso (ha realizado más que 50 viajes hacia el exterior durante su primer año de gobierno) para hacer llegar su mensaje antiglobalización y su anti-Americanismo. Hasta ha estado financiando libros en el extranjero y la filmación de documentales sobre su propia persona. Con más de 20 billones de dólares en ganancias petroleras anuales a su disposición, está perfectamente en capacidad de hacer todas estas cosas, y más.
En cuanto al frente que se le abre al presidente Chávez respecto al peligro que representa su gobierno para la democracia Venezolana, Falcoff, siguiendo la estrategia de la gran mentira, elabora lo siguiente:
La diferencia más grande entre Chávez y sus antecesores, es, que se considera destinado a reformar las políticas Venezolanas acorde a un esquema explícitamente autoritario. Ya y efectivamente ha convertido a las Fuerzas Armadas en su propio partido político, sacando a oficiales que objetan la conversión de la institución militar en una organización partidaria del presidente y la compra de lealtades de rangos bandera con dinero del presupuesto de la nación. Se han anunciado planes de constituir milicias populares en caso de que las Fuerzas Armadas no sean absolutamente leales. La Corte Suprema, el Consejo Electoral y hasta el Banco Central han perdido su independencia, y los legisladores de Chávez están jugando con limitar o eliminar la libertad de prensa y de los medios electrónicos independientes.
En cuanto a la oposición Venezolana y su trayectoria golpista, anti-constitucional y fraudulenta, la siguiente mentira se cimenta y propaga a través de este documento, proveniente, como es de recordar, de un instituto con influencia categórica en la formulación de la política exterior estadounidense:
Durante meses, la oposición Venezolana un espectro amplio que reune elementos desde la Izquierda hasta la Derecha se ha estado agarrando a la única alternativa que se le ha permitido: esto es, una provisión en la constitución, ratificada en el 2000, que permite un referendum revocatorio a la mitad del mandato del presidente. A comienzos de este año (2004), han logrado pasar la barrera inmensamente alta de recolectar un número suficiente de firmas, y asignaron su petición ante las autoridades correspondientes. Después de una serie de tácticas de retraso incluyendo pronunciamientos de Chávez, que, pase lo que pase, el referendum jamás se iba a activar el Consejo Electoral validó las firmas en los primeros días de Junio. La actitud del presidente no sorprende; muy a pesar del hecho de que la oposición está profundamente fracturada, es extraordinariamente amplia, y acorde a la mayoría de las encuestas, probablemente ganaría en un porcentaje entre 55 y 60, quizás hasta más alto.
La conclusión inmediata a que llega este autor es, que si Chávez, de una manera u otra, logra evitar o postponer el referendum, la oposición no tendrá ninguna razón de seguir operando (sic) dentro de un marco pacífico.
Esto es el panorama, que nos pintan, grosso modo, por parte del American Enterprise Institute con fecha del 8 del Julio del 2004; en lo que es su estrategia de la gran mentira que prepara el camino, en los frentes de la política exterior estadounidense y de la opinión pública mundial, para una eventual intervención activa y plenamente justificada de los EE.UU. en Venezuela.
En términos bastante similares se nos presenta la situación Venezolana desde la Heritage Foundation, otro instituto con capacidad de decisión en las altas esferas del gobierno estadounidense, y estrechamente vinculado a los intereses de las grandes corporaciones. De esta casa de investigación y formulación de políticas exteriores, nos llega, por la voz de Stephen Johnson, el pedido de auxilio, que la golpeada democracia de Venezuela necesita ayuda externa. (7)
Aún cuando el estricto acatamiento de la activacion del referendum presidencial por parte del presidente Chávez obviamente no es, para nada, acorde al perfil autoritario que le ha asignado la estrategia de la gran mentira estadounidense, Johnson abre su ofensiva con la siembra de la duda y un panorama potencialmente apocalíptico:
La concesión del 3 de junio hecha por el presidente Venezolano, Hugo Chávez, que sus opositores han recogido un número suficiente de firmas para activar el referendo revocatorio de su mandato, parece un miráculo (sic). Sin embargo, elecciones transparentes están lejos de convertirse en realidad, y Chávez todavía podría desestabilizar a Venezuela y crear el caos para los países vecinos.
Adelantándose a cualquier escenario específico - y sobre todo y de cualquier modo a la verdad del proceso Venezolano -, Johnson llama, sin demorarse en detalles, a la intervención directa de los EE.UU. en Venezuela:
Para preservar la estabilidad de la region, los EE.UU. y otras democracias occidentales deberían ayudar a defender lo que queda de la golpeada democracia Venezolana y desalentar el creciente conflicto interno inspirado por Chávez. Los Estados Unidos y otros países miembros de la Organización de Estados Americanos deberían insistir en que se permitan observadores internacionales independientes para monitorear y comentar sobre las elecciones. Sin embargo, la comunidad democrática tiene que estar preparada para declarar el quebrantamiento de la democracia Venezolana en caso que Chávez siga manipulando el proceso electoral y consolidando su poder.
Despúes de un breve recorrido de la historia reciente de Venezuela, fielmente enmarcado dentro de la estrategia de la mentira maestra, el autor expresa sus temores sobre la posibilidad de fraude, intimidación y presión por parte del gobierno a favor de su permanencia en el poder, mas no (y nunca) de la oposición. Así y en función de contener una dictadura en germinación, Johnson propone lo siguiente:
Antes del referendum del 15 de Agosto, la administración Bush, sus aliados en la OEA y el Grupo de Amigos de Venezuela (los ministros del exterior de Brasil, Chile, México, Portugal y España, convocados por EE.UU. el año pasado para alentar al líder Venezolano que se adhiera a las pautas establecidas en su propia constitución (sic) ), deberían presionar al presidente Chávez para que permita la presencia vigorosa de observadores internacionales, vigilantes ante una campaña injusta, un referendo fraudulento y trampas en cualquier eventual elección presidencial.
Considera y aconseja además el autor, que
En efecto, los EE.UU. deberían alentar al Banco Mundial de suspender todos los créditos para el gobierno Venezolano al menos que este se adhiera a principios democráticos, mientras que los aliados latinoamericanos deberían invocar el artículo 20 de la carta democrática de la OEA, autorizando al organismo de tomar medidas en la dirección de expulsar a Venezuela de la organizacion en el caso de una alteración del régimen constitucional que afecte seriamente el orden democrático.
Finalmente, se le suelta demasiado la lengua en revelar la estrategia de la mentira maestra y los objetivos geoestratégicos estadounidenses en América Latina, al constatar:
Aún si esto es trágico para la mayoría de los Venezolanos, la situación (actual Venezolana) tendría pocas consecuencias para los EE.UU. y sus aliados hemisféricos, si Venezuela no hubiese sido el quinto más grande proveedor de petróleo en el mundo, y el presidente Chávez no hubiese dado apoyo escondido al grupo de rebeldes más grande de Colombia y otros movimientos izquierdistas en el hemisferio. Se opone al Area de Libre Comercio de las Américas, apoyado por los EE.UU., y le gustaría unir a América Latina en una campaña en contra de las políticas estadounidenses; siguiendo el camino de su mentor, Fidel Castro.
Conclusión
Para los que conocen los objetivos geoestratégicos de los EE.UU. en América Latina y el mundo y tomando en cuenta la estrategia de la gran mentira empleada para preparar el terreno para su realización exitosa, la lectura de documentos emanados de organizaciones e institutos como el Council on Foreign Relations (CFR), el American Enterprise Institute (AEI), la Heritage Foundation y otros, es indispensable, por cuanto que permite una aproximación a los escenarios probables y concretos en materia de política exterior estadounidense, que pueden darse en Venezuela, América Latina y el mundo.
También y específicamente en el caso Venezolano, puede servir para desarrollar una estrategia comunicacional muy precisa e incisiva a nivel nacional e internacional, que contrarreste de manera contundente la formación de una mátriz de opinión desfavorable para el gobierno de Hugo Chávez y el proceso de transformación y renovación social que lideriza.
Notas
(1) http://www.cfr.org/about/mission.php; mi propia traducción.
(2) Peter Strutynski, Nichts Neues unter der Sonne? - Die Kriege des 21.
Jahrhunderts (¿Nada nuevo bajo el sol? Las guerras del siglo XXI.)
http://www.uni-kassel.de/fb10/frieden/themen/neuek
riege/strutynski.html;
(3) Jutta Schmitt, El Proyecto para un Nuevo Siglo Americano y sus Incidencias
sobre América Latina; http://www.geocities.com/juschmi/publications00012
.html
(4) http://www.newamericancentury.org/RebuildingAmeric
asDefenses.pdf;
específicamente capítulo V, titulado Creating tomorrow´s dominant Force
(Creando la Fuerza Dominante del Futuro), página 51.
(5) http://www.cfr.org/; sección The Americas, página 2.
(6) http://www.aei.org/news/newsID.20866,filter.all/ne
ws_detail.asp. Todas las citas
(siguientes) de Falcoff son de esta misma fuente y todas mi propia traducción.
(7) Stephen Johnson, Venezuela´s Battered Democracy Needs Outside Help,
WebMemo 525, del 24 de Junio, 2004;
http://www.heritage.org/Research/LatinAmerica/wm52
5.cfm. Todas las citas
(siguientes) de Johnson son de esta misma fuente y todas mi propia traducción.
http://www.geocities.com/juschmi/index.html
También véase: http://www.franz-lee.org/venezuela00001.html