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Reporter's Notebook: Irene Roca Ortiz

Violencias urbanas, violencias sociales en Francia

Hace exactamente un mes, el 27 de Octubre de 2005, se inicio una serie de violencias en los llamados “barrios sensibles” de todo Francia. Estas violencias, que se prolongaron durante veintidós días en más de cien ciudades de todo el país, constituyen el conflicto más importante ocurrido en Francia desde Mayo del 1968. Así, al 17 de Noviembre, el Ministerio del Interior declaraba un total de 9193 coches incendiados, 2921 personas interpeladas y 56 policías heridos, además de numerosas degradaciones de edificios públicos y privados. Pero la respuesta del gobierno a la rabia de los jóvenes fue más represión, un “estado de urgencia” que al día de hoy, sigue vigente.  Y Francia sigue ardiendo aunque ya no ardan más coches de lo normal, porque siempre arde algo en los suburbios “sensibles” franceses[1] . El fuego esta ahora en los tribunales en los que comparecen los jóvenes inculpados e interpelados en masa[2] .

Para intentar entender un poco esta situación, extremadamente manipulada por los medios de comunicación comerciales y los políticos, iremos en tres tiempos: primero, intentaremos rendir cuenta de una parte de las causas de la rabia de estos barrios, expresada en su apoteosis en las violencias urbanas recientes; luego, interpelaremos la ausencia de respuesta política efectiva y coherente, tanto de parte del Gobierno, como de los partidos de oposición, como de los mismo actores del interior de esos barrios. Finalmente, señalaremos la segregación social con carácter étnico y callejones políticos Bolivianos a través del espejo Francés.
“Incendio, luego existo”: las causas de la rabia
Las causas puntuales: Policías, mentiras e incendios
Pareciera que todo empezó con la muerte de Zyad (17 años) y Bounna (15 años), electrocutados en una central eléctrica a la que ingresaron al huir de la policía. Mutin (15 años, sin papeles) sobrevive aun, gravemente quemado. El Gobierno, representado por el Ministro del Interior Nicolás Sarkozy, niega toda responsabilidad de la policía y niega incluso la persecución. Según él, se trataba de un simple control de identidad del cual los jóvenes salieron corriendo –cosa comprensible sabiendo el estatus sin papeles de Mutin-, sin que la policía los persiga. Sin embargo, un video grabado gracias a un teléfono móvil y el rastreo posterior de las conversaciones por radio de los policías, desmienten la versión oficial. Si, hubo persecución, y los policías vieron perfectamente a los tres jóvenes saltar el cerco de la central eléctrica. En Francia, no asistir a una persona en peligro es un delito.

Frente a las mentiras de la Policía, además de las declaraciones del Nicolás Sarkozy afirmando su voluntad de “limpiar la escoria de los barrios” (unas semanas después de “Voy a limpiar esos barrios al Kärcher”)… la agitación empieza en Clichy-sous-Bois (lugar de la muerte de los dos jóvenes). El Jueves 27 de Octubre, los jóvenes rabiosos y sin organización se atacan de manera espontánea a los camiones de bomberos, las paradas de bus, los edificios de Correos y las Escuelas… destruidas, apedreadas, incendiadas, como muchos coches (23 según la prensa). Al día siguiente continúan las violencias y los jóvenes empiezan a organizarse: los afrontamientos con la policía son violentos, disparos y cócteles Molotov tocan a los vehículos de los Policías, 30 coches son incendiados. El Gobierno no se pronuncia después de las declaraciones de Sarkozy, pero en Clichy-sous-Bois los militantes manifiestan silenciosamente llamando a la calma y exigiendo una investigación sobre las circunstancias de la muerte de los dos jóvenes. Todo estaba tranquilo en Clichy-sous-Bois a las seis de la tarde. Todavía era el Ramadan y todos los vecinos, incluyendo a los jóvenes, estaban en sus casas rompiendo el ayuno. A la tranquilidad relativa, se opusieron los 400 policías armados y equipados para cerrar el barrio. La “provocación policíaca” anuncio otra noche de incendios y enfrentamientos. Según Antoine Germa, presente en la zona, los policías incitaron a la violencia a través de insultos racistas. El fin de semana fue violento en Clichy-sous-Bois. Domingo por la tarde, una granada de gas lacrimógeno toco la puerta de la Mezquita del lugar, en horas de culto. La granada venia de la Policía. Una vez más, ésta negó todo a pesar de las pruebas irrefutables. Esa misma noche, Nicolás Sarkozy defiende su programa de “tolerancia cero” en la televisión, “con un puño bien cerrado y nada en la otra mano… excepto la mano invisible del mercado”, como dijo Antoine Germa. El Lunes, Sarkozy felicito y apoyo la acción policíaca. La respuesta de los barrios se hizo escuchar el martes. A partir del primero de Noviembre, las violencias estallan en Montfermeuil, otro “barrio sensible” cercano. Luego seguirían quince días de “violencias urbanas” en mas de cien ciudades francesas, extendiéndose incluso hasta Bélgica y Alemania.

“Me joderé a Francia hasta que me quiera”[3] : La violencia como resultado de la exclusión

¿Por qué, luego de cinco días de enfrentamientos, las violencias se extendieron a otros “barrios sensibles”? ¿Por qué no fueron a quemar Paris, o Lyon, o Marsella, en vez de quemar “sus” coches, “sus” escuelas, “sus” autobuses? Las llamadas “violencias urbanas” empezaron en los suburbios precarios de las grandes ciudades francesas en los años 1980, junto con otras formas de visibilidad identitaria y a veces contestataria, como los graffitis, el rap o el break dance, inspirados de los negros estadounidenses. El sentimiento de injusticias de estas zonas es generalizado, sobretodo entre los jóvenes (hombres): a pesar de una identidad fragmentada, existe un sentimiento de identidad frente a los problemas ligados a la exclusión.

Los jóvenes protagonistas de estas luchas, son hijos de inmigrantes que conocieron la prosperidad de la Francia de los “30 gloriosos” años de pleno empleo, crecimiento y acceso al consumo de masa. Pero los años ochenta detuvieron el sueño del crecimiento que daba la ilusión de “integración”. Con el desempleo y la precarizacion creciente del trabajo, vino la fragmentación de las identidades, principalmente de la antes poderosa “clase obrera” francesa. En este sentido, los eventos de noviembre 2005, son protagonizados por jóvenes de la misma condición que aquellos estudiados por Stéphane Beaud y Michel Pialoux[4]  durante más de diez años y donde se produjeron violentos enfrentamientos en el año 2000. Así, estos “jóvenes peligrosos” conocen con violencia el impacto de la exclusión:
-    a través de sus familias, hijos de padres con dificultades para integrarse a la sociedad francesa, con dificultades con el idioma, con trabajo desgastante y mal pagado, domiciliados en la periferia de las ciudades, mal comunicadas a nivel de transportes y con pocas atracciones;
-    a través de la escuela, que los ha rápidamente clasificado como “alumnos difíciles” y los ha enviado rápidamente a la filiares técnicas menos apreciadas[5] , de donde salen con pocos diplomas y poco apreciados, lo que les dificulta la entrada en el mundo del trabajo;
-    a través de las actividades extra-escolares, de las que podían beneficiar las generaciones anteriores se vuelven cada vez mas raras; mucho mas estos últimos tres años, en los que el Gobierno a cortado los recursos a las asociaciones, asistentes sociales, animadores y mediadores, además de haber eliminado los contratos para jóvenes… al mismo tiempo de anunciar la reducción del Impuesto a la Fortuna, mejorando la vida de quienes ganas mas de 20.000 euros por mes!
-    A través del trabajo, en el que no conocen más que problemas. Los jóvenes de Montbéliard estudiados por Beaud y Pialoux han conocido el mundo de la fabrica Peugeot a través de sus padres, y les queda un sabor de explotación y humillación. De manera general, los jóvenes salen poco capacitados para integrar un puesto de trabajo, con diplomas insuficientes, códigos de lenguaje que chocan tanto o igual que el nombre a consonante extranjera[6] . Así, estos jóvenes cumulan muchas humillaciones, largos periodos de desempleo y trabajos precarios, sumados a una representación negativa del mundo del trabajo.

El conjunto de estas experiencias es el caldo de cultivo de la violencia. Esto, sumado a la política securitaria que obsesiona a la derecha francesa desde hace ya tiempo pero con más insistencia desde el 2002 y la aparición en primer plano de Nicolás Sarkozy. Por eso, los “barrios sensibles” han reaccionado en cadena. Han reaccionado a través del único lenguaje con el que se les escucha: la violencia. No tienen el capital cultural para organizar políticamente sus reivindicaciones, tampoco lo desean, no creen en la política, no tienen esperanza. Sin embargo, como lo señala otro sociólogo especialista de los barrios populares, Gérard Mauger, estos jóvenes han entrado ahora en una fase “proto-política”. No están organizados, no tienen reivindicaciones sino gritos de rabia y la autodestrucción es el elemento principal de contestación hacia un modo de vida que les resulta insoportable. Pero por primera vez se ponen a escuchar atentamente lo que dice el Gobierno, en este caso, Nicolás Sarkozy y su lenguaje provocador.

La ausencia de respuesta política eficiente
La respuesta securitaria del Gobierno y una izquierda sin aplomo

El primero en tomar cartas en el asunto, como lo mencionamos anteriormente, fue el Ministro del Interior, presidente del partido de derecha (UMP) y futuro presidenciable, Nicolás Sarkozy. Hablo al día siguiente de la muerte de Zoued et Bounna, pero no para disculparse ni para dar los pésames, sino para mentir y proteger a sus policías… que visiblemente necesitan de sus mentiras. Se dirigió en persona  a Clichy-sous-Bois, para anunciar que limpiaría “la escoria” de esos barrios. Después de los primeros enfrentamientos, felicito a la policía, hizo muchas declaraciones en la prensa visual y escrita, defendiendo su lenguaje provocador y su política securitaria.

Por su parte, el presidente francés, Jacques Chirac, espero el décimo día de enfrentamientos para expresarse en público. Saco su paquete de demagogia respaldado en los valores impresos en los timbres postales y edificios franceses: Libertad, Igualdad, Fraternidad. Términos que no quieren decir nada para la gente de estos barrios. A pesar de los valores republicanos, la prioridad es la paz y el orden. Anuncio la creación de contratos de acompañamiento al trabajo, de los que deberían beneficiar 20.000 jóvenes en los años a venir. Por su parte, el ministro de Gobierno, Dominique de Villepin, anuncio el 7 de noviembre dos grandes medidas: resucitar la ley de “estado de urgencia” utilizada en la Guerra de Algeria y acelerar el pasaje en filiar técnica a los 14 años y no a los 16. Ignoro si Villepin se dio cuenta de la extrema violencia simbólica de sus supuestas soluciones: resucitar una ley que recuerda la colonización e insistir sobre el futuro escolar fracasado de los jóvenes en rebelión. Sarkozy volvería a hablar y a pedir la expulsión de todos los extranjeros interpelados, con y sin papeles, aprovechando el estereotipo que relaciona siempre pobreza, delincuencia e inmigración.

A todo esto, la izquierda francesa se muestra poco. Al principio de los conflictos, el 4 de noviembre, un grupo de diversos representantes de la izquierda (Socialistas, Comunistas, Verdes) pide la renuncia del Ministro del Interior, Nicolás Sarkozy. Pedido que no fue escuchado y que no tuvo mas eco. Así, aunque algunos representantes de la izquierda hayan tomado la palabra y afirmado su oposición a la manera que tiene el gobierno de afrontar la crisis, no se ha llegado a mayores. Si grandes manifestaciones, ni grandes denuncias, ni propuestas. Gran parte de la izquierda francesa, débil y fragmentada desde el fracaso del Partido Socialista en las últimas elecciones, sabe que ellos también tienen parte de la culpa, por no haber sabido llegar a esos jóvenes.

La derecha mayoritaria y gubernamental de la UMP, ha sabido manipular la opinión pública, con su principal estrella, Nicolás Sarkozy. Pocos días después de los primeros enfrentamientos y de las declaraciones provocadoras y mentirosas de Sarkozy, se lanzo una petición para apoyarlo. El UMP no se conformo con eso. Compraron una serie de palabras clave[7]  en el motor de búsqueda por Internet Google, en las que el sitio web de la UMP aparece de primero. También compraron lazos comerciales, que aparecen en cada búsqueda diciendo “Apoye la política de Nicolás Sarkozy”. Era la primera vez que un partido político francés utilizada lazos comerciales en Internet. Según los sondeos de opinión, su popularidad alcanza mas de 60% de la gente… y “los franceses” apoyan mayoritariamente sus acciones. Asi, el periodico Le Parisien en su premera plana del 9 de noviembre de 2005 pone, en letras grandes: “El sondeo que cambia todo”. Y “los franceses” se enteran que son 73% a favor del toque de queda, 83% a favor de las filiares técnicas a partir de los 14 años, 86% escandalizados o descontentos por las violencias… “Masivamente, la población dice SI a la dureza”. Fuera de toda critica a las preguntas formuladas, a la manera en que se instrumentaliza sus resultados y a la muestra supuestamente representativa de “los franceses”, la “neutralidad” de Le Parisien para presentar “sus”(?) sondeos deja mucho que desear…

En suma, la única política que propone el gobierno francés, a través de Nicolás Sarkozy, para “solucionar” los problemas en los “barrios sensibles” es cada vez mas represión y estigmatización de los jóvenes. La izquierda francesa en esto, como en casi todo, esta desarticulada y tiene poco eco entre los medios, entre sus militantes, entre la gente de los barrios. El “orden” ha vuelto, dicen. Por precaución, el “estado de urgencia” sigue vigente tres meses. Entre tanto, más de mil rabiosos están detrás de las cárceles francesas… entre ellos, más de 118 menores de edad… apuesto a que no serán liberados gritando “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

Desarraigados, rabiosos, despolitizados… los “jóvenes peligrosos”

En un contexto estructural de desempleo, que alcanza hasta 40% en ciertos barrios, la segregación étnica y el racismo ordinario están a la base de la animosidad y la violencia de los jóvenes de esta generación. En Mayo de 1968, como en los años 1980 cuando los “beurs” (franceses árabes de segunda generación) marcharon por la igualdad y sus derechos, los jóvenes estaban organizados y politizados. Además, eran mayores. Como declaro Stéphane Beaud, buen conocedor de estos barrios[8] :

“La novedad es la duración, el fenómeno de contagio y quizás la importancia de la participación de menores de 12 a 16 años. Eso conjugado a la crisis social francesa y al hecho que las clases populares pagan caro los efectos sociales de las políticas llevadas desde 2002 (…) Se da dinero a los ricos bajándoles los impuestos, al mismo tiempo se quita dinero a las asociaciones y, para los jóvenes, a todas las puertas de salida como los contratos de “empleo joven” (…) El desempleo perturba las perspectivas de futuro a la escala individual y desestabiliza las familias, haciendo crecer el numero de separaciones y familias monoparentales. (…) para la generación de los hijos de inmigrantes que tienen ahora cuarenta años, la situación era diferente: el padre, obrero, estaba muy presente, y esta presencia daba a los hijos sólidas estructuras mentales. (…) El problema fundamental, es que los principios de libertad, igualdad y fraternidad no se aplican a los ojos de los jóvenes de ahora. Estos sufren todos los días la brecha entre los principios y la realidad de los controles policíacos a la cara, las discriminaciones para obtener un trabajo. De ahí sale el sentimiento fuerte de injusticia. Hace veinte años, la marcha por la igualdad estaba organizada por jóvenes, muchos estudiantes, politizados generalmente en la izquierda, y que llevaron a todo el mundo con ellos”

Ahora, a falta de politización y organización de sus reivindicaciones, estos jóvenes gritan su rabia incendiando y destruyendo sus propios barrios, ya tan castigados… La esperanza queda en esta « proto-politización » según los términos de Gérard Mauger… pero para que haya esperanza, primero hay que ser capaz de soñarla…

El espejo de la segregación

A pesar de las enormes diferencias historicas, culturales y economicas entre Francia y Bolivia, me parece que la experiencia francesa no nos es tan extranjera. Por un lado, Bolivia también conoce la segregación étnica, el apartheid no declarado e incluso negado a través de la ficcion de la “integración” en una republica unitaria, que niega las diferencias en nombre de la igualdad en el caso francés. En el caso boliviano, el 1er articulo de la Constitución Politica del Estado que erige a Bolivia en “Republica unitaria, libre, soberana, multiétnica y pluricultural” solo existe en el papel. Por otro lado, las respuestas políticas de los partidos y de los gobiernos, son ambas ineficientes, sordas, securitarias y violentas, incapaces de formular una alternativa a las desigualdades cada vez mas violentas.

Amigos de Narconews: mientras algunos de ustedes se preocupaban por mi seguridad en la capital francesa, yo andaba agobiada en cuestiones de papeles, sin domicilio propio y sin Internet… Ahora estoy en Santa Cruz, no menos caotica… y aprovecho de esta pequeña exposición que preparé para mis amigas del Colectivo Rebeldía para compartir mi modesta visión, nutrida de tantas otras, con ustedes. Mi punto de vista es totalmente externo, conozco poco y mal de primera mano la situación de esos barrios, todo son lecturas e impresiones… es bueno aclararlo, a pesar de mis cinco años vividos en Paris. Si el tiempo y el ánimo me favorecen, este fenómeno merece un análisis del tratamiento mediático comercial, puesto que es un tema que nos interesa a todos… Hasta pronto!

  [1] Según el canal de televisión France 2, un promedio de 90 coches diarios arde en los suburbios franceses. Es por eso que el 17 de Noviembre, con un total de 98 coches quemados, la Policía anuncio un “retorno a la normalidad”.
  [2] El periódico Le Parisien anuncio el 23 de Noviembre que de 3101 personas interpeladas, 422 han sido condenadas a penas de cárcel entre seis meses y un año. Entre los condenados se cuenta con 118 menores, en su mayoría sin antecedentes… y sin embargo condenados a penas de prisión, sin duda como medida “ejemplar”.
  [3] « Je baiserai la France jusqu’à qu’elle m’aime », graffiti que vi en el ascensor de un metro en un barrio popular de Paris, Barbès… y que resume con una belleza poética el sentimiento de los jóvenes de los barrios, efectivamente “sensibles”
  [4] Stéphane Beaud y Michel Pialoux, Violences Urbaines, violence sociale. Genèse des nouvelles classes dangereuses, Fayard, 2003
  [5] Lo que es un gran problema del sistema educativo francés, que no valora las competencias técnicas. Así, en Francia faltan carniceros, plomeros, etc. Y la reorientación en área técnica es vivida la gran mayoría de las veces como un fracaso.
  [6] Según un reciente estudio del nuevo Observatorio contra la Discriminación, un nombre a consonante francesa tiene 5 posibilidades más de encontrar un trabajo que un nombre a consonante árabe… con currículo idénticos…
  [7] banlieue (suburbio), racaille (escoria), émeutes (conflictos), entre otros…
  [8] en una entrevista al periódico L’Humanité (ligado al Partido Comunista Francés) : http://www.humanite.presse.fr/popup_print.php3?id_ article=817869

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