Posted by Juan Trujillo - January 31, 2006 at 1:47 pm
Caracas, Venezuela, 30 de enero de 2005. El VI Foro Social Mundial y II Foro Social Mundial de las Américas finalizaron sin poder satisfacer las expectativas de obtener resultados concretos. Su organización y la participación de los asistentes en las actividades no lograron estar a la altura del gran reto de construir otro mundo posible en el largo plazo. Tampoco hubo una verdadera articulación de redes internacionales en torno a los movimientos sociales de América Latina.
Caracas, Venezuela, 30 de enero de 2005. El VI Foro Social Mundial y II Foro Social Mundial de las Américas finalizaron sin poder satisfacer las expectativas de obtener resultados concretos. Su organización y la participación de los asistentes en las actividades no lograron estar a la altura del gran reto de construir otro mundo posible en el largo plazo. Tampoco hubo una verdadera articulación de redes internacionales en torno a los movimientos sociales de América Latina. Muestra de ello, fueron las ausencias de una asamblea entre dichos movimientos y la presencia del presidente venezolano Hugo Chávez, en el evento de clausura. A pesar de la información sobre el acto final, éste se limitó a presentar un elocuente y respetable ritual de pueblos originarios de esta región del continente y mostrar el repertorio artístico de diversas agrupaciones de danza contemporánea. No hubo discusión final entre movimientos donde se pudieran arrojar algunas conclusiones.
Esto pareciera evidenciar las fuertes dificultadas que existen para conjugar y articular la política oficial de los Estados con los movimientos sociales cuya premisa fundamental de estos últimos es la construcción de un poder desde abajo. El insípido final de este encuentro multitudinario, que lucha por la posibilidad de otro mundo, dio cuenta de las carencias organizativas de difusión, infraestructura y estrategia del comité internacional, así como del gobierno venezolano para lograr resultados exitosos de avance sustantivo. Es de esperar algún comunicado oficial con detalles de lo logrado hasta ahora.
Por su parte, la prensa comercial nacional e internacional que cubrieron el FSM, parecen olvidar que es preciso dar a conocer los inconvenientes de la organización política para la construcción de un mundo diferente y posible. Se trata de tomar en cuenta las dificultades de articular gobiernos de arriba con movimientos sociales de abajo. ¿Es viable la subordinación y apoyo incondicional de movimientos a líderes y gobiernos? ¿Representan caminos diferentes la política oficial del Estado y la otra política de un movimiento popular? ¿Es posible apoyar a un jefe de Estado y sostener una lucha anticapitalista? ¿Es posible hacer política formal y otra política? Las respuestas son muchas, dependiendo el punto de vista, el grado de objetividad y de crítica. Lo cierto es que en este Foro social, las expresiones verdaderas de los oprimidos por el neoliberalismo han sido minimizadas por el discurso oficial de la Revolución Bolivariana y el apoyo de esta a la Revolución Cubana. Dos luchas respetables pero no debieran ser hegemónicas en la diversidad de la resistencia.
La otra política y el otro foro
Sin embargo, el encuentro ha triado resultados también positivos en cuanto a sus objetivos a corto plazo. Ha logrado intercambiar experiencias de diferentes reivindicaciones y luchas de resistencia global: las mujeres del mundo, los campesinos del Movimiento Sin Tierra de Brasil, el Frente agrario Ezequiel Zamora de Venezuela, los indígenas aymaras y quechuas, los colectivos en defensa de los derechos humanos, el movimiento para una Palestina Libre, el activismo contra la guerra en Irak y el militarismo, la protesta contra la construcción del muro segregacionista entre Estados Unidos y México, etcétera.
Los ausentes ante los reflectores, cámaras y deseos de muchos asistentes del FSM: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN); muchos en el foro no entendieron por qué este movimiento indígena no tiene relación con gobiernos malos o buenos, sino con la gente sencilla de abajo y a la izquierda. Los zapatistas buscan privilegiar al oído y no el protagonismo discursivo de los foros.
Pero la multiplicidad de luchas podría tomar muchos rumbos que se puedan proyectar en el largo plazo, pues es imprescindible evitar caer en las contradicciones que emergen de la realidades regionales que, fieles a las muchas condiciones sociales. Más que resultados y respuestas, el FSM ha arrojado interrogantes en un largo camino para la izquierda social.
¿Cómo participar? ¿Cómo organizarse? ¿Cómo contrarrestar la destrucción neoliberal? ¿Con o sin gobiernos?
Las respuestas se podrían gestar en cada lucha y en diferentes tiempos. Pero es deseable una lucha que se esfuerce por incorporar no sólo la política y la economía, sino también la cultura y el arte: alimentos para la construcción de otras relaciones sociales entre los pueblos que al mismo tiempo incorporen principios éticos de factibilidad para, en primera instancia garantizar la vida, su reproducción y su realización. La defensa por la dignidad humana tendrá que comprometerse con la conquista de justicia, democracia y libertad. Es posible otro foro, es posible otra política, es posible un mundo donde quepan muchos mundos con respeto y dignidad.