Una escuela para personas que creen que el mundo puede ir mejor

Por Memo Bautista 

Hace un año una amiga me envió por Facebook una convocatoria para ingresar a la Escuela de Periodismo Auténtico. Hasta ese momento no conocía nada acerca de ese lugar, así que investigué un poco y llamó mi atención que podía recibir un taller sobre cómo cubrir movimientos sociales. Además no tendría costo porque los alumnos son becados.

En México carecemos de un entrenamiento real para trabajar este tipo de fenómenos, así que decidí aplicar. Esperaba una solicitud como otras, en la que uno propusiera un tema a reportear, presentara un par de trabajos propios, el currículum donde se presume uno que otro premio y la famosa carta de recomendación. Pero no. Lo que recibí fue un largo cuestionario que, si bien pretendía conocer la trayectoria profesional, se interesaba más en descubrir al ser humano detrás del reportero y su forma de pensar. Incluso la extraña entrevista que me realizó el propio Al Giordano, fundador y presidente de la escuela, tenía esa dirección.

De eso me di cuenta luego de ser aceptado. Al poco tiempo me encontré en una escuela que rompe con el esquema tradicional, que privilegia la práctica, el intercambio de ideas y, sobre todo, el gozo como herramienta de enseñanza. Ahí periodistas, activistas y cualquier persona que cree que este mundo puede ir mejor somos entrenados para cubrir movimientos sociales, escribir historias reales, auténticas, que profundicen en el tema y así jugar un papel que en verdad apoye a esa causa. Y no solo eso, también recibimos capacitación en acciones de resistencia civil no violenta que conduzcan al éxito de ese movimiento.

La calidad de los profesores que participan en la Escuela de Periodismo Auténtico es pocas veces vista en universidades. No se trata de su nivel académico, sino de humanidad. Con sus convicciones y su lucha han cambiado la historia de sus países y uno puede convivir codo a codo con ellos en un ambiente donde se convierten más en compañeros de escuela que en profesores. Ahí están Mkhuseli ‘Khusta’ Jack, quien organizó el boicot económico en Puerto Elizabeth, que significo el principio del fin del apartheid en Sudáfrica; Mercedes Osuna, activista a favor de grupos indígenas y campesinos en Chiapas, quien ha capacitado a cientos de periodistas sobre seguridad en zonas de conflicto, así como la responsabilidad del reportero para mantener seguros los movimientos que esté cubriendo; Renny Cushing, quien movilizó a la gente de su comunidad y detuvieron la construcción de la planta nuclear que se pretendía construir en Seabrook, en New Hampshire; o el propio Al Giordano que se convirtió en un hito de la libertad de expresión cuando ganó el caso a Banamex en Nueva York, luego de escribir una serie de artículos donde denunciaba que el director del banco estaba envuelto en tráfico de drogas .

De alguna manera estos personajes pasan la estafeta a la siguiente generación para que continuemos luchando. No importa si la tiranía tiene el rostro de Donald Trump o de Enrique Peña Nieto, en la Escuela de Periodismo Auténtico nos muestran que siempre que haya organización, esperanza y convicción, nuestras luchas puede imponerse al poder político y económico. La Escuela de Periodismo Auténtico se hace cada año gracias a las donaciones que realizan personas como tú, que creen que a pesar de la adversidad se puede construir un mejor mundo haciendo comunidad.

Dona a la Escuela de Periodismo Auténtico 2017

 

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