A estas horas de la mañana, el Estado boliviano me recuerda mucho a la ciudad en que nací: el 19 de septiembre de 1985, la ciudad de México despertó bajo una enorme sacudida. Eran las 7:19 am. Un reportero hacia su trabajo desde la principal avenida de la urbe, y consiguió reportar el efecto visual del terremoto, que duró 43 eternos segundos. Cuando todo parecía haber pasado, el rerportero vio a caer a unos metros un enorme edificio, tan rápidamente que solamente se escuchó un sollozo desde su micrófono y luego una frase de horror: "Ha caído un edificio como si fuera de cartón", y siguió llornando.
De la misma manera, el Estado en este país parece una ciudad sacudida por un terremoto... y la clase política boliviana parece ese reportero, asustado e incapaz de hacer nada contra ese fenómeno que viene de abajo, del fondo de la tierra...
En La Paz, queridos lectores, las movilizaciones volvieron. El número de marchistas creció un poco comparado al de ayer (hoy hay varios miles comerciantes y campesinos). La escasez y la tensión social siguen creciendo, y paralizando las actividades. Pero quizá lo más importante es que se ha terminado la cal en la planta de tratamiento de aguas de Miyuni: sin materia prima, el agua potable se terminaría en la sede de gobierno el próximo domingo.
En El Alto el paro sigue, impidiendo la distribución de gasolina y de tanques de gas para uso doméstico. EL Presidente de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, Abel Mamani, dijo hace unos segundos que las medidas de presión de la ciudad aymara no se levanta porque "los parlamentarios no escuchan lo que pueblo pide". Mamani dijo que ojalá se atiendan las demandas d elevadas por los movimientos sociales, pero se negó rotundamente a dar tregua.
A Sucre ya llegaron miles de mineros y campesinos. Varios grupos de manifestantes se encuentran a una cuadra de la Plaza 25 de Mayo, donde se encuentra la Casa de la Libertad (sede original del Congreso). Pero los partidos políticos no llegan a un acuerdo para iniciar la sesión de hoy... nuestra coeditora Jean Friedsky y este corresponsal dudamos que logren instalar dicha sesión. Un pre acuerdo general hasta ahora es que podrían comenzar a trabajar a las 6 pm... pero no es seguro.
Hormando Vaca Diez sabe que para tomar el poder es necesario tener a los movimientos sociales cansados y lejos de él.
Todos los líderes sociales de este país dicen es lo mismo: que se vayan Vaca Diez y Mario Cossío (Presidente de la Cámara de Diputados), que se convoque a nuevas elecciones. Los alcaldes de La Paz, Cochabamba, Potosí y Sucre, junto a representantes de algunas organizaciones, han entrado en huelga de hambre exigiendo lo mismo.
Las Fuerzas Armadas ya fijaron su posición de respeto a la Constitución y piden que haya solución a la crisis general. Esperan órdenes de algún Presidente de la República para "pacificar el país"... lo que por un lado puede parecer una amenaza (a los movimienos sociales y a la derecha sediciosa de Santa Cruz), pero por otro, al menos como fue expresado por el Alto Mando Militar, deja una cosa clara: no están con nadie, no les importa quién sea el gobernante
Carlos Mesa abandonó el Palacio de Gobierno hace unos minutos, luego de trabajar toda la mañana... seguramente hizo lo mismo que todo el mundo: fue a comer y a estar pendiente de lo que sigue, como el espectador en que se ha convertido con sus últimas maniobras.
Sigan con nosotros, porque los segundos de sacudida no han terminado en Bolivia, y al final, tal vez, podríamos ver caer los edificios o seguir caminando...