Entrevista a Mario Martinez
(entrevista audio a pie de pàgina)
Mario Martínez es el tesorero de la Asociación Campesina Valle del Río Cimitarra que ha propuesto el encuentro nacional e internacional "Coca, derechos humanos y conflicto en la zona de reserva campesina del valle del río Cimitarra" en Vereda Puerto Matilde, 29 de julio-agosto 1, que pretende abrir un espacio de discusión y debate sobre la crisis humanitaria que se vive en la región del Magdalena Medio colombiano.
Desapariciones forzadas, amenazas, torturas, asesinatos, masacres, atentados, desplazamiento forzado, judicializaciones, detenciones arbitrarias, allanamientos y señalamientos por parte del Estado colombiano son parte del recetario de violaciones a los derechos humanos que padece la región durante los últimos años.
El Magdalena Medio es una región rica en recursos naturales como el oro y el petróleo, además de tener una importancia estratégica para los actores enfrentados en el conflicto interno que vive Colombia.
El 30 de mayo tuve la oportunidad de encontrar a Mario Martínez, que estaba haciendo una gira por Italia a nombre de la Asociación a la que pertenece.
Hablamos de la situación actual del Magdalena Medio, del Plan Colombia y el Plan Patriota , de las consecuencias para las tierras colombianas y para la población.
Martínez explica porque los campesinos locales producen pasta base, cuales son las soluciones a estos problemas, cuales son los cultivos alternativos que proponen las organizaciones y cuales son las propuestas estatales, y porque consideran importante la legalización de la coca.
Escuchamos la entrevista a Mario Martínez de la Asociación Valle del Rió Cimitarra por Manuela Aldabe para Narco News.
Audio (3mb MP3)
Un conflicto que dura mas de cincuenta años
Submitted June 14, 2005 - 8:45 pm by Manuela AldabeColombia atraviesa por un conflicto interno que se inicio desde hace un poco màs de cincuenta años, luego de que que el 9 de abril de 1948 fuera asesinado el jefe del partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán, que contaba en ese momento, con el apoyo de un amplio sector del pueblo raso colombiano. Este hecho dio inicio a un periodo conocido como La Violencia y a la conformación de guerrillas liberales que fueron perseguidas en los campos por la policía patrocinada por el gobierno conservador.
Luego del golpe de Estado liderado por el general Gustavo Rojas Pinilla,del 1953, las guerrillas liberales entregan sus armas y se reorganizan en comunidades que habitan diferentes zonas rurales del país y que pretenden ser autónomas frente al Estado a nivel político, económico y militar. A inicios de los años 60, los partidos tradicionales (liberal y conservador) crean una alianza conocida como el Frente Nacional para derrocar a Rojas Pinilla. Después de lograr este objetivo, el poder fue asumido por una junta militar de transición che ordena el bombardeo de las comunidades independientes que habían conformado los campesinos pertenecientes a las ya diluidas guerrillas liberales, lo que propicia la creación de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), que daría pie, más tarde a la creación de otras guerrillas rurales y urbanas de izquierda. Dichos grupos insurgentes, en la decada de los 70, fueron enfrentados, no sólo por el ejército, sino también por grupos de "autodefensas" armados y pagados por los latifundistas, con apoyo del propio estado y, a veces, de mercenarios internacionales, mejor conocidos como paramilitares.
Además en los anios 80, contaron con el apoyo de los grandes carteles de la droga, especialmente por el cartel de Medellín, liderado por Pablo Escobar.
Situándose en este panorama de violencia, la droga y sus traficantes se instalaron como un auténtico núcleo de poder. En 1990 Datos oficiales confirmaron la existencia de más de 140 grupos paramilitares en el país, la mayoría financiados por el narcotráfico. Mientras tanto, la DEA (Drug Enforcement Administration) de Estados Unidos fue acusada de bombardear plantaciones de coca con herbicidas químicos.
Los esfuerzos por erradicar las plantaciones de coca y amapola continuaron, así como las operaciones armadas contra las bases operativas de los cárteles. Algunos de los principales líderes del cártel de Cali, que manejaba el 70% del tráfico mundial de cocaína, se entregaron voluntariamente.
El procurador delegado para los Derechos Humanos reveló, en noviembre del 2003, que desde agosto de 1995, su oficina ordenó sanciones disciplinarias, incluyendo 50 destituciones, contra 126 militares y policías por violaciones a los derechos humanos. En el mismo período, fueron abiertos más de 600 casos contra miembros de las fuerzas de seguridad, relacionados con 1.338 víctimas de asesinato, tortura o desaparición. Alrededor de 500 secuestros, principalmente por miembros de las FARC y el ELN, fueron reportados en ese tiempo.
Estimaciones de diversos organismos indicaron que a principios de 1997, un millón de colombianos habían sido desplazados de sus hogares en la zona de conflicto, principalmente por la acción de los grupos paramilitares.
En agosto de 2000, Pastrana anunció el Plan Colombia, pensado desde la Casa Blanca, con el cual proyectaba erradicar desde el aire 60.000 hectáreas de cultivo de coca. El Plan Colombia implicaba la creación de tres batallones antinarcóticos, entrenados y equipados por fuerzas especiales de Estados Unidos, respaldados con 60 helicópteros que dieran movilidad a estas fuerzas. Estados Unidos se comprometió, además, a colaborar con 1.300 millones de dólares, mayormente en ayuda militar. El objetivo era debilitar económicamente a guerrilla y narcotraficantes.
La principal crítica que se debe hacer a las políticas anti narcóticos representadas por el Plan Colombia y por la Iniciativa Regional contra las Drogas iniciada en 1998, es que no son verdaderas políticas de control de drogas, sino de seguridad y orden público. Se trata de estrategias que ayudan a re organizar la estructura militar norteamericana en América Latina. No responden al control de la oferta ni a resolver los problemas que permiten la existencia de una gran masa poblacional dispuesta a dedicarse al cultivo, transporte y tráfico al detal.
El Plan Colombia no resuelve el problema del narcotráfico en la fase de la producción, menos se encarga de generar las condiciones favorables a una solución negociada al conflicto armado ni a sus causas.
En su más reciente informe, la ONU (Tendencias de las Drogas Ilícitas, 2003) habla de un mercado cautivo de 14 millones de usuarios de cocaína:
Para la producción de 1 kg de Pasta Base de Cocaina se necesitan entre 175/136 kgs de hoja. La producción de 1 kg de cocaina de 90% de pureza requiere entre 2 y 4 kgs de pasta.
La produccion de la pasta base de cocaina es una de las últimas actividades no sujetas a las regulaciones del mercado internacional (subsidios, aranceles), ni a los requerimientos económicos de una gran inversión. Es la actividad de los desocupados, de los inmigrantes, de los ilegales en el interior (Chapare, Putumayo, Huallaga) y en el exterior (colonias de inmigrantes), de minorías étnicas empobrecidas. Si no se resuelven los problemas de subsistencia entonces continuara la producciòn.