Hace varios días las ondas de Internet y algunos periodistas irresponsables nos advierten que Bolivia esta siendo acechada por cascos azules conformados por tropas chilenas, paraguayas, brasileras, dirigidas además por comandantes y soldados norteamericanos. También se ha especulado que el Perú no está de acuerdo con este plan de intervención internacional en defensa de democracias amenzadas, por lo tanto está dispuesto a entrar en conflicto con Chile en la medida de reivindicar viejas cuentas históricas. Creo que debemos ser claros: el propósito de toda esta construcción de un escenario bélico sub-continental, es provocar incertidumbre, zozobra y dudas en la población boliviana frente a las elecciones del 4 de diciembre del 2005. También es posible, pero no probable, el que se intente generar un conflicto civil entre el occidente sindicalista y el oriente emprendedor de Bolivia para salir de un empate desastroso.
Por otro lado pareciera que los jinetes del Apocalipsis, encarnados por Bush, Cheney, Rumsfeld y Leese mandan a hacer mensajerías que provocan por cierto bajadas y subidas en las encuestas de intención de voto a favor o en contra de Evo Morales y el MAS, cuya victoria electoral inquieta a la Secretaría de Estado norteamericana. Así que, mientras Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina candidatos de PODEMOS y UN tengan una señal de preferencia en el electorado boliviano, todos estaremos supuestamente tranquilos. Lo contrario significa entrar en el espacio del miedo y la paranoia sobre las posibilidades de conflicto ampliado a todo el Cono Sur. Bueno se dice en algunos paradigmas de la sociología que es más el temor a la amenaza del hecho violento, que el miedo al hecho mismo.
Pero vayamos a un análisis del escenario real en la política boliviana. Desafortunadamente el pregonado empate desastroso que ha sido analizado decenas de veces por Álvaro García Linera, antes comentarista de televisión, hoy candidato a la Vicepresidencia por el MAS de Evo Morales, refleja en cierto modo la incapacidad y desgaste de la democracia neoliberal boliviana que no ha encontrado un equilibrio en la construcción de un Estado-nación incluyente. Aunque en 1952 se legislo sobre el derecho al voto universal de las mujeres y de los originarios para construir la democracia representativa, en 1994 y 2004 se entro a una fase primaria de la democracia participativa vía la municipalización y el derecho al Referéndum. Sin embargo con todos éstos avances, la crisis de la política boliviana se profundizo con las conductas prebendales y corruptas de los aparatos de partidos tradicionales, quienes desde 1985 fueron seducidos por la teoría económica del goteo. Para colmo, este concepto neoliberal y darvinista social, terminó empobreciendo aun más a la población boliviana y enriqueciendo astronómicamente a unos cuantos empresarios y transnacionales que gozaron de la confianza del expresidente Sanchez de Lozada. Un botón de muestra son el conjunto de contratos ilegales según las leyes bolivianas de explotación de gas natural, que se estima han producido un ingreso bruto para Repsol, Petrobrás, Maxus, Enron y British Gas de 18,000 millones de $us desde 1997. Este botón de muestra es uno de los tantos que existen en el proceso de privatización que el MNR y otros partidos como ADN, MIR y UCS ejecutaron con el engañoso concepto de capitalización. La capitalización para unos cuantos en Bolivia termino en realidad descapitalizando la sociedad en su conjunto.
La tarea asignada a la Asamblea Constituyente de junio del 2006 es justamente buscar la construcción de un nuevo Estado-Nación sobre la base de equilibrios políticos racionales entre movimientos sociales, regiones, comunidades, ciudades y pueblos originarios que hoy actúan vigorosamente en la Bolivia del siglo XXI. Los temas centrales de la agenda social de Bolivia provocada por las jornadas de la guerra del agua del 2000 en Cochabamba, la guerra del gas en la ciudad de El Alto en 2003 tiene por ejes principales: la defensa de los recursos naturales, la redistribución de tierra y la construcción de un nuevo Estado en el contexto de una economía mixta, enriquecida por la lógica económica comunitaria de la reciprocidad. Es decir, es una reedición de las tareas de 1952, pero contextualizadas en las necesidades bolivianas del siglo XXI.
Aunque existen todavía dinosaurios políticos de derecha y de izquierda, los bolivianos saben que las actuales condiciones del mundo globalizado no permitirán proyectos de nacionalización en el viejo paradigma de la década de los 1950-60. Por lo tanto por ejemplo, la nacionalización de los hidrocarburos en Bolivia ya no es simplemente una acción tan sencilla como dice la consigna electoral del MAS. Del otro lado, la exportación de gas a Chile sin valor agregado, mediante la intermediación de la REPSOL española, quien sería la transnacional más beneficiada por triple partida, sin siquiera cambiar los términos de referencia de 57 contratos ilegales, tampoco es una agenda política viable para un gobierno de Tuto Quiroga y PODEMOS..
Por todo lo anterior, los bolivianos quieren buscar un camino racional de sociedades mixtas, precios justos y negociaciones equilibradas con grupos capitalistas que están dispuestos a arriesgar y no solamente depredar. El propósito es derrotar concientemente los altos niveles de pobreza existentes en Bolivia, entendiéndose además que más de la mitad de la población boliviana es menor a los veinte años de edad.
Finalmente, si el escenario político boliviano se enrarece más de lo que ya está actualmente producto de la absurda lucha regional por la distribución de los escaños parlamentarios en las elecciones del 2005, este empantamiento político solamente es una forma indicativa de que, en efecto la búsqueda de romper con el proceso democrático de Bolivia, afectaría al sub-continente andino, pero la aprobación y ejecución de este rompimiento depende de los cuatro jinetes del Apocalipsis.