Esta mañana a las 10 los dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto, con su presidente Abel Mamani al frente, caminaron los cien metros que los separan de la zona de la Ceja e instalaron un bloqueo frente a la autopista que lleva a La Paz. Hasta ahí llegaron los maestros de las escuelas públicas alteñas. Al mismo tiempo, la marcha de los diferentes sectores del Movimiento Al socialismo, que llegaron anoche a El Alto, iniciaron el tramo final de su larga marcha hacia la sede de gobierno. Paro, marcha y, en punto de la 1:30 pm, un gran cabildo abierto en la Plaza de los Héroes de La Paz: los movimientos sociales bolivianos deliberaron algunas horas en torno a qué hacer para recuperar los hidrocarburos y los demás recursos naturales, sacándolos de las manos de los políticos bolivianos y las transnacionales. Esta jornada ha sido hasta ahora muy movida
vamos a la historia.
Eran las diez y el sol de otoño comenzaba ya a calentar el ambiente. Por la avenida 6 de Marzo, caminando y sin prisas, los primeros dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) portaban la manta roja que identifica a su organización. Al llegar a la zona donde inicia la autopista que baja a La Paz, como han hecho muchas veces.
Doscientos policías antimotines los miraron instalar el primer bloqueo, al que pronto se sumaron los maestros de las escuelas públicas, un grupo de estudiantes de secundaria, algunos ex mineros y los trabajadores desocupados. En la avenida que lleva al aeropuerto internacional, a unas cuadras de ahí, otro grupo cerró definitivamente el paso a los autos y transportes colectivos. Así dio inicio el primer día de paro cívico general alteño. Los bloqueos siguieron apareciendo ciudad adentro en el transcurso del día. De acuerdo a informes recogidos por Narco News, ya hay varios puntos de bloqueo instalados en el distrito 8 (al sur), en el 6 (al norte) y hasta hace media hora la curva de Ballivián, en el centro de la autopista a La Paz, ha sido cerrada por los vecinos.
Cerca de media hora después apareció el contingente de la marcha organizada por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Kilométrica, colorida y larga, muy larga, esta marcha bajaba a La Paz al gran cabildo abierto organizado por ellos, la Central Obrera Bolivia y una decena de organizaciones más. El diputado cocalero Evo Morales, tocado con un sombrero café y un collar de hojas de coca y flores, caminaba en la primera línea, acompañado de algunos de los líderes más importantes de su partido. Eran sin duda más de diez mil personas
División y debate
Unas cuadras antes de la Ceja, la marcha dobló hacia la antigua ruta que baja del altiplano a la ciudad donde vive el presidente. En esa esquina los esperaba un contingente de campesinos del Movimiento de trabajadores Sin Tierra para unirse a ellos
pero antes, un grupo numeroso de estudiantes y catedráticos de la Universidad Pública y Autónoma de El Alto (UPEA) se paró a recibir a la marcha del MAS
y comenzó a increparlos: Ni 30 ni 50, nacionalización. La consigna, referida a la propuesta del MAS sobre cómo cobrar impuestos y regalías por los hidrocarburos, fue gritada a todos los grupos de campesinos masistas que marcharon una semana. La división, sobre todo en términos de cómo recuperar los hidrocarburos para su pueblo, fue evidente
varios contingentes del MAS respondieron con su propia consigna (exigiendo que el Congreso convoque a la Asamblea Constituyente), pero algunos la aceptaron como propia
El debate quedó abierto. Y eso nos refrendó Jaime Solares unos minutos más tarde, en una breve conversación en la Ceja, a donde Solares se acercó a saludar a los dirigentes de Fejuve. El secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) nos dijo que el cabildo convocado en La Paz era para eso, para tratar de fijar una sola posición. Y es que la COB, los campesinos aymaras y otros sectores ya se han manifestado por la nacionalización total de los hidrocarburos, mientras que el MAS sigue sosteniendo la posibilidad de negociar, por vías legales, mejores ganancias para Bolivia sin expulsar las transnacionales del petróleo.
De todos modos, quedó claro también que a ninguno le interesa romper con sus hermanos
eso se demostraría más tarde durante el cabildo. Y por esa razón Abel Mamani de Fejuve, Roberto de la Cruz del Consejo Municipal de El Alto y otros dirigentes alteños se acercaron un rato a saludar la marcha, pero no la acompañaron: los alteños están en paro y acordaron no moverse de sus puntos de bloqueo. Mamani, de todos modos, dejó claro que su paro general no es golpista y no pretenden otra cosa que recuperar la propiedad de los hidrocarburos.
El tenso cabildo
Y mientras los alteños se quedaban en guardia, campesinos de los nueve departamentos de Bolivia bajaron al cabildo, donde ya algunos sindicatos (como el de maestros urbanos de La Paz) los esperaban para debatir sus posiciones. A la 1:30 de la tarde comenzaron las intervenciones. Y de ellas, queridos lectores, rescatamos para ustedes la del líder aymara Gualberto Choque, secretario ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores Campesinos del Departamento de La Paz Tupaj Katari. Choque explicó a sus hermanos llegados de todas partes que ya es hora de tirar el zapato viejo que es el Estado boliviano. No podemos permitir que los karas [los blancos] descuarticen a Bolivia, explicó en su discurso Choque sobre lo que debe hacerse, hablando en castellano para que los que nos han chupado la sangre durante 500 años entiendan de una vez. Y sobre la Asamblea Constituyente, un pedido que el MAS viene haciendo frente a la amenaza de la burguesía de Santa Cruz para dividir el país, Choque dejó claro que lo mejor para todos será auto convocarse y olvidar para siempre las mentiras de los políticos bolivianos. Estamos en guerra, dijo para terminar, y en una guerra no se marcha o se discursea, se lucha como lo estamos haciendo hoy, se lucha siempre.
También habló el senador suplente Román Loayza, dirigente del sector del MAS que controla una parte del sector campesino. Su posición, pese a todo, dejó claro que van a intentar la recupación negociando con todos los sectores, pero que la gente es la que tiene que decididir lo que habrá de seguir en esta historia. Loayza, al término del cabildo, fue el encargado de difundir la principal decisión del cabildo de hoy: el Congreso Nacional tiene cuatro días para resolverlo todo, o será tomado por la gente.
Por cierto que también habló, casi al final, Evo Morales. El presidente del MAS fue parcialmente abucheado por alguna gente, que le exigía constantemente ir por la nacionalización. En su discurso, que marcó la diferencia de posiciones al interior de los movimientos, Morales habló de no permitir que sigan los Estados Unidos presionando y saqueando a Bolivia. De todos modos, no dejó de repetir que él y los demás dirigentes de su partido harán lo que sus bases decidan, lo que la gente quiera. Y defendió por encima de todos los problemas la unidad de los movimientos sociales. Finalmente, Evo Morales anunció que los marchistas se alojarán en las instalaciones de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, y no se irán hasta conseguir lo que han venido a buscar, marchando por La Paz, hacia el centro del poder, todos los días hasta que sean escuchados.
Fue Jaime Solares quien cerró el acto, dos horas después. Advirtiendo que no se puede ir contra la voluntad del pueblo, pidió comprensión y atención a Evo Morales, pero siempre defendiendo lo que llamó la unidad revolucionaria de los movimientos sociales. Y ahí quedó todo, pero la discusión en este tenso cabildo de hoy sigue abierta y, por ahora, siguen las deliberaciones internas para ver si, en los días por venir, se logra un discurso único, un liderazgo político unificado y, por fin, que los que son más en este país tomen definitivamente control de sus vidas.
Mañana continúan las marchas entonces, y el paro general alteño. Mientras el gobierno anda denunciando que algunos "dirigentes radicales" están complotando con algunos militares para dar un golpe de Estado, aunque por ahora no hay nada claro a ese respecto y tampoco Carlos Mesa ha mostrado la cara en los medios, como suele hacer
pero igual se calienta, queridos lectores, y aunque a veces tropiezan un poco, los movimientos sociales bolivianos siguen avanzando con fuerza
no se pierdan lo que sigue.
Jean Friedman-Rudovsky: A Big Monday at La Paz
Submitted May 23, 2005 - 10:44 pm by Luis GomezDear readers, let me introduce to you the young and talented Jean Friedman-Rudovsky, from who we expect to have more within the next days about this immediate story from the heart of los Andes...
It almost seemed as if Evo wasn't going to be able to get a word in edgewise. Here he was, the "hope" of the indigenous, of the poor, of the left in Bolivia and across the continent, trying to address the ten thousand people who had marched from near and far to congregate in La Paz's central plaza de San Francisco. Instead of being universally adored, he was being bombarded by chants of "Nacionalizacion!" so loud the beginning of his speech was lost. It took Jaime Solares, head of the COB (worker's federation) and supporter of nationalization, to calm the crowd and allow the deputy of MAS to speak to the masses.
This brief moment of confrontation between leader and people, between labor/community organizations and party politician, between moderate stance and radical proposition, almost says it all.
The current deadlock that grips the Bolivian movement for social change seems simple to explain, yet it is in reality, thoroughly complex. On the surface, it looks like this: Bolivia has a wealth of natural gas that it's been exporting for years via transnational corporations who have profited immensely, while the country as a whole has received little in return and the impoverished majority of Bolivians even less. Years of marches, a national referendum and one
ousted president later, Bolivia has a new gas law that raises the taxes and royalties on the corporations but that doesn't go far enough, according to anyone who values the rights of the global south more than the desires of muti-national energy companies. There are numerous, organized and strong social movement groups (organized according to occupation, gender, region, neighborhood, etc.) who are all putting the gas issue at the front of their agendas. These movements have leaders who are thoughtful, experienced and tactical.
They also all have a large base, people who are not only willing to come out to a demonstration, but also who will eagerly close their businesses in protest, throw dynamite at police, blockade streets or march 250 kms for what they believe in. However, the groups disagree on goals (50% royalties or full nationalization); they disagree on strategy (remove Mesa to force a new government or let him enact the change); and the leaders and groups have, to put it simply, beef with one another.
This conflict illuminates, in my eyes, so many of the fundamental questions those who struggle for social justice are facing today and perhaps always have....
First, strategy: Which goals are prioritized? When to work "tactically," weighing every repercussion of every move and when to just fight for what you believe in? When do you use the streets and when the ballot box, when do you use your mouths and when your fist? How long do you continue on one path before deciding it's time to change roads? What immediate objectives can be sacrificed for the greater good? When do we take small steps and when do we go for it all?
Association: Does it always make sense to identify and associate along the same lines: be it occupation, ethnicity, neighborhood, gender, class, regardless of the specific issue being contested? Given the social fabric of world is changing daily, how do we reevaluate identity and association? What are appropriate roles for outsiders and allies?
Cooperation: Will historical memory or cultural tension always plague future coordination? When do we forgo past division to unite for a common goal? How do you build trust across constituencies? Are coalitions only useful on an issue by issue basis? Once together, who mediates discussion and decision and who ensures that the priorities of one group do not dominate those of another?
And, leadership: Who should be empowered to make decisions and what is the process through which we empower them? When should decisions be made collectively and when by the leaders alone? How do we balance experienced leadership with new invigorated blood? How often should we critique our leaders and when should we have enough trust to simply follow? When the leaders want to go one way and their people the other, what do you do?
Here in Bolivia, whether you want to analyze these questions or not, what you are left with is what I see. Thousands of campesinos, urbanites, young, old, men, women, stand in San Francisco waiting for a call to arms but instead hear speeches that all say the same thing and yet nothing at all... while another large base of Fejuve and the Aymaras in the Altiplano sit in their bloqueos that have effectively shut down the city of El Alto but refuse to come down to La Paz to associate with MAS... while groups in Oruro, Cochabamba and Santa Cruz stage smaller actions in solidarity with La Paz... while the world watches to see if the Bolivian people can get it together to once again be victorious against the forces of corporate globalization.
There is not a person in Bolivia that doesn't believe that if the all social movements collectively decided they wanted the government to fall and to have Mesa's head on a platter, that it couldn't happen within 24 hours. But as of now, it's not. Instead, I'm sitting writing to you as the cocaleros go off to find beds for the night, and the miners return to where they came from.
Everyone says they will march tomorrow, that they will take the Plaza Murillo, that they will close the Parliament, that they wont stop fighting until they get what they "demand." Which is what again?