En la primeravera de 2003 el propietario de un rancho en el sur de Texas hacía guardia sobre la frontera de México con Estados Unidos.
Se encontraba ahí para proteger su tierra de un súbito ataque de inmigrantes ilegales que podrían cruzar la frontera para trabajar en ranchos como en suyo, o quizá en los hogares de los suburbios de personas ricas más al norte.
El ranchero protegía su territorio junto a sus compañeros fanáticos que participaban en el grupo paramilitar xenófobo Ranch Rescue. Si la persona equivocada invadía América, él y su escuadrón de patriotas armados estarían preparados para tomar la ley en sus propias manos.
Y al parecer el ranchero de Arizona capturó a su hombre y según los reportes lo golpeó con su pistola.
El 20 de agosto la Associated Press informó:
En marzo de 2003 (Casey) Nethercott fue acusado de golpear con su pistola a un imigrante illegal mientras él y otras personas de Ranch Rescue patrullaban un rancho en Hebbronville. Un jurado no se pudo poner de acuerdo en torno a las acusaciones.
Edwin Alfredo Mancía González, el hombre que acusó a Nethercott por haberlo golpeado así como a otro imigrante ilegal que viajaba con el desde El Salvador, de nombre Fátima del Socorro Leiva Medina, interpuso una demanda civil el año pasado donde alegó que fueron lesionados mientras estuvieron en custodia.
Ranch rescue y los grupos de vigilantes de la misma ideología, como los Minuteman Civil Defense Corp., se han ganado la atención de la prensa popular por sus desplantes machistas al enseñar sus armas sobre la frontera de México y Estados Unidos.
Sin embargo, es extraño que dichos reportes analicen el historial de violencia que acompaña a tales formas de ajusticiamientos en Texas:
En el sudoeste estadounidense las personas de descendencia mexicana también fueron presas de los violentos ajusticiamientos, como fue evidente en el linchamiento de Antonio Rodríguez el 3 de noviembre de 1910, en Rock Springs, Texas. Supuestamente Rodríguez mató a una mujer blanca de nombre Clem Henderson, después de que ambos discutieron.
Circularon rumores de que el hombre cometió el asesinato frente a la hija de cinco años de la señora Henderson.
Su culpabilidad fue demostrada únicamente con la descripción de tercera mano del sospechoso, por parte del marido, a través de una llamada de teléfono; era probable que Rodríguez fuera víctima de un caso de identidad errónea. De cualquier manera el joven vaquero fue capturado, llevado a una milla de la ciudad, atado a un cacto de mezquite, bañado en keroseno y quemado vivo.
El linchamiento en Texas fue muy publicitado en la prensa mexicana y provocó grandes protestas antiamericanas tanto en la Ciudad de México como en Guadalajara.
La cobertura del linchamiento y las reacciones fueron muy exageradas. Los periódicos en la capital de México preguntaban ¿Dónde está la presumida civilización Yankee?
En Texas la publicidad del linchamiento provocó más ataques contra los mexicanos. Porque estos proyectaban una actitud imprudente fueron atacados en Galveston. En los campos de construcción y en los ranchos de los condados de Webb, Duval, LaSalle, Dimmit y Starr, los anglos atacaron a los mexicanos porque supuestamente se veían sombríos y amenazantes por la quema de Rodríguez en Rock Springs.
Aún así, mostrándose ignorantes de este historial de injusticias o quizá sin la preocupación de que pueda repetirse, estos grupos fascistas de la frontera siguen comunicando su retórica retorcida e inflamatoria, la que suele ser reportada sin crítica y sin un contexto histórico por los medios de comunicación.
Más del artículo de la AP:
Si el gobierno federal hiciera su trabajo los rancheros no estarían viviendo con miedo, dijo Chris Simcox, presidente del Cuerpo de Defensa Civil Minutemen, que realiza vigías para detectar cruces de inmigrantes ilegales y reportarlos a la Patrulla Fronteriza de los Estados Unidos.
¿Eso significa que los inmigrantes ilegales son reportados antes o después de una buena golpiza con pistolas?
Al menos en el caso de Ranch Rescue parecería que la golpiza con pistolas era parte del protocolo al proteger la frontera.
La AP reporta:
Citados en la demanda (civil) estaban Nethercott; Jack Foote, el fundador de Ranch Rescue y los propietarios del rancho Hebbronville, Joe y Betty Sutton.
Los Suttons llegaron a un acuerdo por $100,000 dólares (
) en abril un juez de Texas emitió resoluciones para el pago de $850,000 dólares contra Nethercott y de $500,000 dólares contra Foote.
Pero parecería que Nethercott no era exactamente muy bien de dinero. Así que su pequeña exhibición de machismo vigilante fronterizo le costó su rancho.
Para poder cumplir la sentencia en su contra, de acuerdo a la AP, Nethercott fue obligado a ceder su rancho en Douglas Arizona a los dos cruzadores fronterizos a los que aterrorizó. Irónicamente, informa la AP, el rancho en Douglas alguna vez sirvió como el cuartel general de Ranch Rescue. ¡Ouch!
De nuevo, del artículo de la AP:
Se está realizando la transferencia de tierras para cumplir con la sentencia impuesta contra el propietario del rancho, Casey Nethercott, miembro del grupo de vigilancia fronteriza que busca proteger la propiedad privada de los inmigrantes ilegales que entran por el sur de la frontera de Estados Unidos. Nethercott ha sido acusado por aterrorizar a los inmigrantes ilegales cuando fueron atrapados en Texas.
La propiedad del rancho en Douglas de Nethercott (fue) transferida a su hermana, pero la hermana se reusó a aceptarlo para arreglar el juicio.
Los grupos de vigilancia fronteriza se indignaron, según los reportes de la AP. Pero no todos lo ven de esa manera.
Morris Dees, cofundador y jefe concejal del Southern Poverty Law Center, representante legal de los inmigrantes, dijo esperar que la resolución del juez sirva como una llamada de advertencia a los propietarios de tierras y a los patrulleros civiles que consideran emplear medidas hostiles contra quienes crucen la frontera, dice el artículo de la AP.
Pero a pesar de cómo la prensa retrata el problema, el fondo de este caso es que el precio de un rancho fue pagado en sangre. Es sólo otro recordatorio de que si la historia de Texas pudiera ser vertida en el Río Bravo, el río se volvería rojo a lo largo de la frontera.
En ese contexto es evidente que los derechos humanos deben triunfar sobre los derechos de propiedad, si es que tenemos alguna esperanza de revertir el curso de esa historia.
(Publicado en inglés el 21 de agosto. Traducción por Erich Moncada.)