La genealogía de la moral uribista

Pese a los intentos del presidente Uribe por desprestigiarla, la oposición obtuvo una victoria a lo largo y ancho del país, en las elecciones locales y regionales que se celebraron ayer.

El presidente Uribe no se cansa de dar lecciones de moral, y, por supuesto, el tema de las elecciones para elegir alcaldes, gobernadores y otras autoridades locales que se están llevando a cabo hoy en todo el país, no podían evitar convertirse en el blanco de sus enseñanzas. Esta vez, en recientes apariciones públicas durante la última semana invitó a votar a los ciudadanos masivamente como una forma de combatir el terrorismo. Eso sí, siempre y cuando no lo hicieran por los candidatos que según el apoyaban las FARC en su sitio web y que no descartaban la idea de la compra de votos

Teniendo en cuenta lo pobre y reduccionista que puede llegar a ser la mirada del presidente a la hora de descalificar a la oposición, es posible que estuviera haciendo referencia a un artículo del semanario VOZ - reproducido por ANNCOL, una agencia de noticias cercana a las FARC, el pasado jueves - que respaldaba al candidato a la alcaldía de Bogotá-  que rechazaba las críticas que Samuel Moreno, en ese momento candidato a  la alcaldía, había recibido, luego en un desafortunado resbalón cerebral durante en un debate reciente con varios de sus contendores. En este respondió afirmativamente cuando se le pregunto si compraría 50 votos para evitar que un oponente suyo ganara comprando 50.000 votos.

 Independientemente de que las FARC tengan simpatía o no por algunos candidatos (algo que no se puede determinar porque un sitio web reproduzcan artículo de cualquier fuente. Si no, se podrían sacar muchas conclusiones ante el hecho de que el sitio web de Salvatore Mancuso reproduzca articulos “positivos” sobre el presidente ) - o de los desvaríos mentales que de vez en cuando puedan tener los dirigentes de izquierda en este país -  el presidente Uribe no es precisamente un dechado de virtudes en lo que se refiere al apoyo de grupos armados a candidatos políticos o a la corrupción electoral. A eso se suma  el hecho de que un presidente haga algo que no debe hacer: interferir en política. Y no lo digo yo, estimados lectores lo dice la ley: el Código Disciplinario Único, que regula el comportamiento de los funcionarios públicos en Colombia y que considera una falta grave:

“(…) Utilizar el cargo para participar en las actividades de los partidos y movimientos políticos  y en las controversias políticas, sin perjuicio de los derechos previstos en la Constitución y la ley”.

Pero en fin, ya sabemos bien que el presidente Uribe no es precisamente un hombre de leyes, aunque diga lo contrario. Peros es hora de refrescar un poco la memoria estimados lectores para saber quién es el que se tomo el atrevimiento de dar lecciones sobre moral a los votantes  en estas elecciones.

Una de las lecciones del presidente esta vez es que no se deben apoyar a candidatos que estén supuestamente siendo apoyados por las FARC... En serio que uno ya no sabe si reírse o a indignarse frente a tales afirmaciones, sobre todo teniendo en cuenta la simpatía que el presidente cuando era candidato produjo en los paramilitares. Prácticamente era todo un caudillo para ellos. Tanto así que en muchas zonas del país, especialmente en las más apartadas y en Uribe no tenía mucha fuerza, los paramilitares lograron poner a su héroe en el poder a las malas: amenazando a los votantes. Tal y como se ha comprobado en varias denuncias que se hicieron en ese momento

Eso sin contar que en el 2001, un año antes de ser elegido a la presidencia, el en ese entonces candidato se reunió en varias ocasiones con paramilitares del magdalena Medio con quienes compartió animadamente su concepto de la seguridad y en donde los paras seguramente vieron nacer la posibilidad de que su proyecto criminal pasara a convertirse en un proyecto político. Vean ustedes estos vídeos donde se muestra como el presidente Uribe se siente como en casa durante una reunión con miembros de las autodefensas:

http://www.youtube.com/watch?v=j1BdZmHhUxQ

Burlándose un poco de cómo escandalizo supuestamente al presidente Uribe la respuesta de Samuel Moreno, Armando Neira, en un acertado artículo sobre las afirmaciones fuera de lugar del presidente Uribe sobre los criterios para votar en estas elecciones, lanza una pregunta hipotética al presidente Uribe y su posible respuesta:

“Si usted, violando la ley puede salvar la ciudad de caer en manos de alguien capaz de comprar votos y que además recibe respaldo de la guerrilla, ¿lo haría?” “Sí, no lo dudo”.

Y claro. De hecho así fue. Para ese propósito contó con importantes aliados, tales como una señora que quiso ganarse un lugar en la alta sociedad de la Costa Atlántica a costa de lo que fuera y que en la exótica fauna de la corrupción permeada por el paramilitarismo y el narcotráfico era conocida como “La Gata”. Nos referimos a Enilse López, dueña de una empresa de Apuestas de la zona Atlántica llamada “El Gato” (de ahí el apodo). Dicha señora aporto a la causa uribista en el 2002, la modesta suma de 200 millones de pesos (100 mil dólares apróx). Curiosamente esta dama filántropa se encuentra actualmente en la cárcel por lavado de activos, desviación de fondos y por vínculos tanto con narcotraficantes como con el paramilitarismo. Por supuesta el presidente Uribe, al igual que la ha hecho con cada acusación que se la ha hecho, asegura que el recibió esos dineros con total inocencia frente a su procedencia.

Y por supuesto, hay que recordar el destacadísimo papel que jugó en el triunfo del presidente en el 2002 un personaje que recordamos con particular cariño en Narco News. Se trata de Jorge Noguera, quien para ese entonces era el jefe de campaña del presidente en el Magdalena y quien luego fue director del DAS. La mano derecha de Noguera en aquel entonces, Rafael García, ex jefe de informática del DAS que ahora está en la cárcel - y que con sus declaraciones ha contribuido a aclarar varios escándalos de  la parapolítica, así como la complicidad de Noguera en el asesinato de varios sindicalistas y líderes sociales por parte de paramilitares que recibían información de sus víctimas gracias a él y a García desde el DAS -  aseguró que él mismo había participado en la realización de un fraude electoral en donde se llenó el vacío de los 30.000 votos que necesitaba Uribe para arrasar en esa región del país.

Y ya que el presidente le encanta hablar de la importancia de elegir candidatos honestos que no balbucean ante la posibilidad de comprar votos, valdría la pena recordar aquel episodio en el congreso de la república que tuvo lugar en el 2004, cuando Yidis Pineda y Teodolindo Avendaño, - en ese entonces congresistas- después de haber dicho públicamente que no apoyarían el proyecto de reelección presidencial, cambiaron de decisión a último momento, luego de que el propio presidente Uribe les hubiera prometido beneficios políticos a cambio. De esta manera dieron los dos últimos votos que faltaban para que el dinosaurio de la reelección resucitara en Colombia y el presidente Uribe pudiera comenzar a perpetuarse en el poder.

A todo esto sumemos los comprobados nexos de políticos uribistas con paramilitares, incluyendo a candidatos que se postularon en estas elecciones, pese a estar inhabilitados para ello, debido a que están siendo investigados, casualmente claro, por vínculos con estos grupos

Como se ve con todo lo anterior, el presidente Uribe volvió a tirar piedras a pesar de no estar libre de pecado (pese a lo buen cristiano que dice ser). Esta vez quedo muy mal parado en el escenario político. En primer lugar va a ser demandado por el polo democrático por violar la ley, haciendo caso a sus instintos dictatoriales donde, como es su costumbre volvió a meter a la guerrilla y a los partidos políticos de oposición en un mismo saco. En segundo lugar con todo y los desaciertos cerebrales de Moreno, este arrasó sorprendentemente en Bogotá.

Tal parece que el Presidente está perdiendo poco a poco su capacidad de seducción, aún cuando Colombia sigue siendo el país de la doble Moral por excelencia. Habrá que ver...

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